Una hazaña para el deporte colombiano
En un evento que reunió a los mejores exponentes del baile y la música del Caribe, la colombiana Melany Mejía se alzó con el máximo galardón al coronarse campeona mundial de bachata en la ciudad suiza de Zúrich. La competencia, celebrada del 10 al 12 de octubre de 2026, contó con la participación de representantes de más de veinte países, cada uno de los cuales presentó a sus mejores parejas y solistas en la disciplina de bachata, un baile que fusiona ritmo, pasión y técnica.
La victoria de Mejía no solo representa un triunfo personal, sino también un hito para el deporte nacional, ya que es la primera vez que una colombiana logra el título en la categoría absoluta del Campeonato Mundial de Bachata, un certamen que data de 1998 y que ha sido dominado tradicionalmente por bailarines de la República Dominicana, Puerto Rico y Cuba.
El camino hacia la corona
El torneo se estructuró en varias fases preliminares, donde los participantes debieron demostrar su dominio de los pasos básicos, la interpretación musical y la química de pareja. Mejía, quien comenzó a bailar bachata a los ocho años en su natal Cali, superó cada ronda con puntuaciones que superaron ampliamente las de sus rivales. En la semifinal, se enfrentó a la dupla mexicana formada por Luis y Andrea, a quienes venció por un margen de 12 puntos, según el panel de jueces internacionales.
La final se celebró en el gran salón del Centro Cultural de Zúrich, frente a más de mil espectadores. La rutina de Mejía, coreografiada por ella misma, combinó elementos clásicos de bachata con influencias del folclore colombiano, incluyendo el uso de instrumentos tradicionales como la gaita y el tambor alegre. Su desempeño fue calificado con 9.8 en técnica, 9.7 en interpretación y 9.9 en presentación, obteniendo una puntuación total de 29.4 sobre 30.
Detalles de la competencia y los jueces
El panel de jueces estuvo integrado por cinco expertos internacionales, entre los que se encontraban la ex campeona mundial de bachata, María Fernández de España, y el director de la escuela de danza contemporánea de Río de Janeiro, Carlos Lima. Cada juez evaluó a los concursantes en categorías como ritmo, sincronización, creatividad y vestuario. La transparencia del proceso fue resaltada por los organizadores, who implementaron un sistema de puntuación en tiempo real visible para el público.
Además de la competencia individual, se desarrolló una categoría de parejas, en la cual Mejía participó alongside su pareja de baile, el colombiano Alejandro Torres. La dupla logró una puntuación de 28.9, ubicándose en el segundo lugar, lo que permitió que la delegación colombiana sumara dos medallas en el evento.
Repercusiones inmediatas y reconocimiento
Tras proclamarla campeona, el comité organizador le entregó la medalla de oro, un trofeo de cristal y un cheque de 10.000 euros como premio al primer lugar. La prensa internacional cubrió el evento, destacando la emergencia de Colombia como una potencia en el mundo de la bachata. En redes sociales, el hashtag #MelanyMundial2026 tendió durante varias horas, con miles de usuarios compartiendo videos de su actuación.
En su país, la hazaña fue recibida con gran entusiasmo. El Ministerio del Deporte emitió un comunicado felicitando a la bailarina y prometiendo apoyar su carrera futura. Asimismo, la alcaldía de Cali anunció la creación de una beca para jóvenes talentos de bachata, en homenaje a la campeona.
Perspectivas para el futuro
Con el título mundial, Mejía se posiciona como una referente del genre. Expertos en danza anticipan que su victoria impulsará la popularidad de la bachata en Europa y Asia, abriendo puertas a giras internacionales y colaboraciones con artistas de otros géneros musicales. Además, se espera que participe en el próximo Campeonato Mundial de Bachata 2028, a realizarse en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, donde buscará revalidar su corona.
Paralelamente, la bailarina ha expresado su deseo de fundar una academia de bachata en su ciudad natal, con el objetivo de formar a nuevas generaciones de bailarines y preservar la identidad cultural del baile, que ha evolucionado desde sus orígenes en la República Dominicana hasta convertirse en un fenómeno global.




















