Contexto histórico y la amenaza de las líneas eléctricas
En la zona de La Guajira, los flamencos rosados (Phoenicopterus ruber) realizan desplazamientos críticos entre los humedales de alimentación y los sitios de apareamiento, y gran parte de estos movimientos se efectúan al anochecer y durante la noche, cuando la visibilidad reducida es reducida. Esta conducta, combinada con la presencia de líneas de transmisión eléctrica que cruzan sus rutas migratorias, incrementa significativamente la probabilidad de colisiones mortales. Desde la década de 1990, estudios de biología de aves han documentado que los choques contra infraestructuras eléctricas son una de las principales causas de mortalidad en especies acuáticas y waders, y La Guajira se ha convertido en un punto crítico por la convergencia de hábitats naturales y corredores de energía.
El incidente en La Guajira y sus consecuencias inmediatas
El pasado 3 de septiembre, dos ejemplares de flamenco rosado fueron hallados sin vida a pocos metros de la línea de transmisión ubicada en la vereda de Río de Oro, en el departamento de La Guajira. Testigos locales y personal de la Corporación Guajira (Corpoguajira) confirmaron que los cuerpos presentaban claros signos de impacto contra el cable, lo que elevó a seis el número total de víctimas registradas en lo que va del año 2026. La pérdida de estos individuos no solo afecta la estructura social de la población, sino que también reduce la capacidad de reproducción de una especie que se encuentra bajo vigilancia constante por su estatus de vulnerabilidad.
Antecedentes de colisiones entre fauna y energía en la región
Este no es el primer incidente de este tipo en la región; en los últimos cinco años se han documentado al menos ocho colisiones mortales entre flamencos y líneas de energía, lo que indica una tendencia al alza que preocupa a conservacionistas y autoridades ambientales. La falta de dispositivos de mitigación, como marcadores visibles o sistemas de aislamiento, ha sido señalada como factor determinante, pues la visibilidad reducida durante el crepúsculo y la noche dificulta la detección de los cables por parte de las aves. Además, la expansión de la red eléctrica en áreas áridas y de alta biodiversidad ha incrementado la exposición de los flamencos a estos riesgos, evidenciando la necesidad de una planificación más sensible al entorno natural.
Medidas preventivas anunciadas por autoridades y organizaciones
Ante este escenario, el Ministerio de Ambiente y el Instituto Colombiano de las Aves (ICA) anunciaron un plan de acción que incluye la instalación de dispositivos de señalización luminosa en los tramos críticos, la reubicación de algunos tramos de líneas que atraviesan zonas de alta densidad de población de flamencos, y la implementación de horarios temporales de suspensión del suministro eléctrico durante los periodos de mayor migración, normalmente al anochecer. Asimismo, se promoverá la capacitación de comunidades locales y la creación de comités de monitoreo que permitirán registrar incidentes en tiempo real y facilitar la respuesta rápida ante nuevas colisiones.
Perspectivas futuras y retos de conservación
Los expertos señalan que la efectividad de estas medidas dependerá de la coordinación entre gobiernos, empresas eléctricas y organizaciones de conservación, así como de la asignación de recursos suficientes para la supervisión y el mantenimiento de los dispositivos. Se espera que, de implementarse de manera integral, la mortalidad de flamencos por colisión con líneas eléctricas disminuya notablemente en los próximos años, contribuyendo a la recuperación de una población que, según estimaciones, ha perdido alrededor de un 15 % de su número en la última década. La esperanza es que La Guajira, con sus vastos humedales, pueda servir de modelo para otras regiones donde la coexistencia entre energía y biodiversidad sea posible sin sacrificar la vida silvestre.





















