Contexto histórico de la violencia en el sur del Tolima
Desde principios de agosto, el sur del departamento del Tolima ha sido escenario de una escalada de actos violentos protagonizados por grupos armados que operan de forma clandestina. Estos actores han perpetrado atentados con armas de fuego, explosivos y, en los últimos meses, han incorporado el uso de drones para atacar instalaciones policiales y bases militares, lo que ha generado una creciente sensación de inseguridad entre la población y los funcionarios públicos.
Operativo de la gobernadora desde Ataco
La gobernadora del Tolima, en ejercicio de sus funciones ejecutivas, decidió trasladar su despacho a la localidad de Ataco, epicentro de los recientes ataques. Desde allí coordina una fuerza conjunta compuesta por la Policía Nacional y la Sexta Brigada del Ejército, que mantiene una presencia permanente en la zona. Este despliegue busca garantizar la continuidad de los controles de seguridad, facilitar la interacción con líderes comunitarios y acelerar la respuesta ante cualquier intento de incursión criminal.
En las semanas previas al anuncio, la comunidad de Ataco y sus alrededores había expresado su preocupación mediante reuniones con autoridades locales, denunciando la falta de respuesta oportuna frente a los ataques con drones que habían dañado infraestructura municipal y poniendo en riesgo la vida de los policías asignados.
Consecuencias de la ofensiva y captura de líderes criminales
El operativo ha derivado en la captura de cuatro integrantes de la estructura criminal conocida como Geronimo Galeano, quienes fueron condenados a 68 meses de prisión y multados con más de 2.300 millones de pesos, en relación con los delitos de concierto para delinquir y otros actos violentos. Esta medida judicial representa un golpe contundente contra la organización y envía una señal clara de la determinación del Estado para combatir la impunidad.
Además, la intensificación de los patrullajes y la instalación de sistemas de monitoreo han permitido la desarticulación de varias redes de apoyo logístico que sostenían los ataques con drones, reduciendo temporalmente la capacidad operativa de los grupos armados. Sin embargo, las autoridades advierten que la lucha contra la violencia requiere una estrategia integral que incluya el fortalecimiento de la inteligencia, la rehabilitación de excombatientes y el desarrollo económico de las áreas vulnerables.
Perspectivas futuras y retos pendientes
De cara a los próximos meses, la gobernadora ha anunciado la expansión de las acciones de seguridad a otras municipalidades del sur del Tolima, con la intención de evitar que los grupos armados trasladen sus operaciones a zonas menos vigiladas. Los principales retos que se perfilan son la necesidad de mantener la cohesión entre fuerzas policiales y militares, la gestión de recursos limitados y la urgencia de impulsar proyectos de desarrollo que reduzcan la atracción de los jóvenes hacia la violencia.
En conclusión, la decisión de la mandataria de operar desde Ataco marca un punto de inflexión en la respuesta institucional frente a la ola de violencia que ha afectado al departamento. La combinación de presencia física, persecución judicial y diálogo con la comunidad constituye una hoja de ruta que, si se ejecuta con rigor y sostenibilidad, podría contribuir a la estabilización de la zona y a la recuperación de la confianza ciudadana en las instituciones.





















