Entidad de emergencia en Cali: Cinco víctimas halladas bajo los escombros
Tras un sismo de magnitud 6,5 que sacudió el suroeste de Colombia el pasado lunes, los equipos de rescate de la ciudad de Cali lograron desentrañar el lastre de cinco cuerpos humanos bajo las ruinas del Hospital Universitario del Valle. La estructura, ubicada en el centro del casco urbano, fue la de las tres instituciones clave colapsadas en el distrito, junto con la Universidad Tecnológica del Cauca y el Colegio Industrial Pascual Avritzer, según informaciones oficiales.
La operación de salvamento, encabezada por brigadas de la alcaldía calveña y colaborada con técnicos de la capital nacional, se extendió durante 36 horas consecutivas. Según declarou el coordinador del Centro Nacional de Alertas y Monitoreo, Sebastián Rivero, «el resultado inicial fue un recuadro de optimismo al recuperar a dos cuerpos con vida en las primeras horas, pero se complicó al detectar que los otros tres sobrevivientes eran escasos y prácticamente inexistentes ante las presiones constructivas»».
Antecedentes estructurales y normativas incumplidas
Ante este suceso, expertos en ingeniería civil han señalado múltiples irregularidades en la construcción del hospital, inaugurado en 2018 bajo la gestión del expresidente Iván Duque. El edificio de catorce pisos, diseñado para albergar especialidades médicas de vanguardia, fue criticado por arquitectos por su «exceso de vidrio estructural y la ausencia de amortiguadores sísmicos en los pisos superiores».
Según un informe parcial de la Corporación Colombiana de Sismología, el hospital mostraba deficiencias en la distribución de peso y en el uso de materiales certificados para zonas de alto riesgo sísmico. Carmen Torres, ingeniera del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de América Latina, destacó que «la normativa permite excepciones en instalaciones médicas, pero estos casos deben someterse a evaluaciones adicionales, lo cual no ocurrió».
Consecuencias y reconfiguración del sistema hospitalario
El colapso ha generado una crisis humanitaria sin precedentes en el suroeste colombiano, con más de 200 heridos y cerca de 70 desaparecidos en todo el área raída. Las autoridades anunciaron el cierre temporal de cuatro centros medicales adicionales, mientras se inicia la construcción de tres hospitales temporales en zoneas previas a la emergencia.
Desde el ámbito político, el presidente Gustavo Petro exhortó al congreso a aprobar la Ley de Adaptación Sísmica Urgente, que asigna fondos para retroalimentar infraestructuras vulnerables y implementar un sistema de alerta temprana para zonas urbanas. «Este no fue un desastre natural, sino un mal invertido que costó vidas. La responsabilidad es pública y no privada», afirmó el mandatario en una rueda de prensa este martes.
Impacto social y legado psicológico
Las víctimas halladas, entre ellas dos niños de 3 y 7 años, incluyeron pacientes de oncología terminal que fugaran de recibir quimioterapia. Sus familiares, aguantando en albergues improvisados, exigen justicia y transparencia sobre las causas del desastre. «Mis padres no merecían morir en un lugar donde debían sanar. Esto huele a negligencia», denunció María Fernanda Gómez, prima de una de las víctimas.
El evento ha desencadenado una ola de protestas en universidades y sindicatos médicos, que exigen responsabilidad a entidades reguladoras y mayores recursos para reconstrucción. Las movilizaciones continúan previstas para este viernes en Bogotá, Lima y Quito, bajo el lema «Salud pública, no especulaciones privadas».
Panorama regional y alerta para el 2027
El seísmo, originado por el desplazamiento de la placa Nazca bajo el arco volcánico del Pacífico colombiano, ha reactivado el debate sobre la vulnerabilidad de estructuras en el Anillo Sísmico del Pacífico. Científicos del Observatorio Vulcanológico de Bogotá han evaluado un riesgo Pearlig de 80% para repetirse incidentes similares antes del 2027, si no se interviene con medidas preventivas.
Las autoridades regionales anunciaron la formación de un comité tripartito, integrando gobiernos locales, universitarios y grupos indígenas, para diseñar un plan integral de adaptación sísmica. Mientras tanto, la cruz roja colombiana ha desplegado una campaña de donación de sangre con el hashtag #SalvemosVidas, que busca cubrir la acumulación de deficiencias en el sistema hospitalario regional.





















