La reciente entrevista a la emisora La FM vio a un destacado reconocido actor político, quien denunció con la contundencia característica que la protección de la mujer en el entorno gubernamental se ha visto comprometida por la falta de instituciones dedicadas a su defensa, una situación que se ha venido acumulando a lo largo de los últimos años, provocando un efecto dominó que trasciende el ámbito de la seguridad y la justicia social. Esta denuncia, que revela la ausencia de programas concretos que aborden el género de manera intersectional, evidencia de una política publicada en los lineamientos anteriores, el cual evidenció la falta de normativa específica que asegure canales de comunicación y de apoyo a las víctimas. Esta situación se ve reflejada en los altos índices de violencia doméstica y en la duplicidad de los procesos de denuncia, lo cual provoca que las mujeres se vean obligadas a buscar recursos en el ámbito privado, lo que agrava la vulnerabilidad de las víctimas y distorsiona la percepción de la institución de proteger a las mujeres.
El efecto de las denuncias no solo afecta a las mujeres que han venido siendo víctimas de violencia, sino también a la sociedad en su conjunto al crear una brecha que influye en la estabilidad social y la cohesión del estado democrático, donde la distracción política lleva a la pérdida de la credibilidad pública del gobierno e incluso al disuadimiento de la participación ciudadana en actividades legislas, todas las instituciones huelen a madera usada para la secacionalización de un sistema donde la mujer no es la cifra que rodean al poder, sino el consumidor año, la que nunca se acusará y no será un estómago que se alimentará de la economía del 20% seguro político. Este tipo de micrométrica exposición internamente choca al sector privado que mejora en la industria de reformas, pero subraya la incertidumbre en la salud de los compromisos gubernamentales. En fechas de estabilidad económica, la política del país cuenta con la polarización y la duda de los partidos, provocando tensiones dentro de la infraestructura y sus efectos en la seguridad ciudadana y la gestión de adecuación.
En respuesta a la realidad frente a las denuncias de violencia institucional, las voces públicas se centran en la reforma legal vigente en el país, con propuestas de creación de un conjunto regulatorio legal integral que abarque la educación sexual en la infancia, la cooperación entre público y privado en el manejo de los recursos que invierten, y el desarrollo de mecanismos de denuncia instantánea que eviten la tentación de las instituciones cercanas para acceder al poder político. Las limitaciones de investigación y de seguimiento a la marcha de las mujeres deben encontrarse en los límites de los sistemas de justicia, de las planes de prevención y de la política de defensa de la mujer. Los profesionales del derecho y de la política difieren entre la obligatoriedad de revisar las garantías comunes y los reglamentos que deben cumplir los organismos de seguridad y las más diferentes tensiones en la escucha activa de la comunidad.






