La más reciente encuesta revelada por EL TIEMPO sobre la percepción de los colombianos respecto a la gestión de sus alcaldes se posiciona como un termómetro clave para entender la dinámica de la gobernanza subnacional en un momento crítico para el país. En un contexto donde los mandatarios locales, que asumieron sus cargos tras las elecciones de octubre de 2023, completan su primer año de gobierno enfrentando retos estructurales que incluyen la reactivación económica post-pandemia, el aumento de la inseguridad en zonas urbanas y rurales, y la presión fiscal derivada de la reducción de transferencias nacionales en algunos casos, este ejercicio de opinión captura la brecha entre las promesas de campaña y la ejecución real de proyectos. A nivel nacional, el diseño de la encuesta, que incluye muestras representativas de todos los departamentos y estratos socioeconómicos, permite identificar disparidades regionales: mientras en ciudades principales como Bogotá, Medellín o Cali la evaluación se centra en la movilidad y la seguridad ciudadana, en municipios de menor tamaño el foco está en la implementación de programas de salud y educación financiados por el gobierno central. Las causas de esta evaluación temprana radican en la alta expectativa generada por los nuevos liderazgos locales, muchos de los cuales llegaron al poder con agendas de transformación social alineadas o no con el gobierno nacional, lo que ha generado tensiones en la coordinación intergubernamental que se reflejan en la percepción ciudadana.
Los resultados de la encuesta de EL TIEMPO exponen una correlación directa entre la gestión local y la implementación de políticas nacionales, lo que sitúa a los alcaldes en un punto de equilibrio entre las demandas ciudadanas y las restricciones impuestas por el ordenamiento jurídico y fiscal superior. Entre las causas principales de las variaciones en la aprobación destacan la capacidad de ejecución de los planes de desarrollo municipal, que en muchos casos se han visto frenados por trabas burocráticas en la contratación pública o por la falta de acompañamiento técnico del nivel central, así como la respuesta de los mandatarios ante crisis recientes como las olas invernales que afectaron a varias regiones a inicios de 2024. A nivel nacional, la percepción de corrupción en la administración local sigue siendo un factor determinante: según los primeros datos difundidos, el 62% de los encuestados considera que la transparencia en el manejo de recursos municipales es baja, lo que impacta directamente en la confianza en las instituciones. Las consecuencias de estos hallazgos son múltiples: por un lado, los alcaldes con baja aprobación enfrentarán mayor resistencia de los concejos municipales para aprobar proyectos de inversión, mientras que aquellos con altos niveles de respaldo podrán articular alianzas más efectivas con el gobierno nacional para acceder a recursos extraordinarios. Además, la encuesta servirá de insumo para que el Ministerio del Interior y el Departamento Nacional de Planeación ajusten los criterios de asignación de regalías y transferencias, priorizando municipalidades con mejores indicadores de gestión y transparencia.
La relevancia nacional de esta encuesta trasciende el ámbito puramente local, pues configura una radiografía de la relación entre el Estado y los ciudadanos que tendrá eco en las dinámicas políticas de cara a los próximos comicios de nivel nacional y subnacional. Entre las consecuencias más inmediatas se encuentra el fortalecimiento de los mecanismos de rendición de cuentas, ya que los resultados exponen públicamente los aciertos y deficiencias de cada administración, obligando a los alcaldes a ajustar sus prioridades de gestión para responder a las demandas ciudadanas identificadas en el estudio. A nivel estructural, la encuesta reactiva el debate sobre la autonomía de las entidades territoriales: los resultados evidencian que en municipalidades con mayores niveles de autofinanciamiento la aprobación es hasta 20 puntos porcentuales superior a la de aquellas dependientes exclusivamente de transferencias nacionales, lo que reabre la discusión en el Congreso de la República sobre reformas tributarias que amplíen la base fiscal local. A largo plazo, esta medición servirá de línea de base para evaluar el impacto de las políticas de descentralización que promueva el gobierno nacional en los próximos años, y su influencia en la intención de voto de los colombianos de cara a las elecciones presidenciales de 2026, pues la percepción de gestión local suele correlacionarse con el respaldo a las propuestas políticas a nivel nacional. Asimismo, la difusión de estos datos por medios de comunicación a nivel nacional fomentará una mayor participación ciudadana en el control de la gestión pública, reduciendo la brecha de información que históricamente ha limitado la exigibilidad de derechos a nivel municipal.






