Medellín da luz verde a 61 vendedores ambulantes en zonas turísticas
La Alcaldía de Medellín dio luz verde a un grupo de 61 vendedores ambulantes para que ejercen sus actividades comerciales de manera legal y regulada durante un periodo de dos años en reconocidas zonas turísticas de la ciudad. La medida se enmarca en la Brigada EP, una estrategia municipal orientada a organizar la venta informal y mejorar la convivencia en los espacios públicos.
La iniciativa busca organizar las ventas y garantizar el uso ciudadano del espacio público, evitando conflictos entre comerciantes, residentes y turistas. De esta forma, los permisos pretenden dar un soporte institucional a personas que hasta ese momento ejercían una actividad económica en la informalidad, pero que ahora podrían operar con un estatus legal claro en áreas de alto interés turístico.
Estas son las zonas habilitadas para los vendedores ambulantes
Entre los destinos donde se autorizó la actividad se encuentran el Parque del Río, la Plaza Mayor y el Parque de los Pies Descalzos. Estos sectores concentran un flujo importante de visitantes y una alta demanda comercial, lo que ha generado en el pasado debates sobre la distribución de los puestos, el orden público y la sostenibilidad de los negocios.
La asignación de permisos en esos puntos busca dotar al comercio ambulante de un estatus legal claro, con reglas y condiciones. Así, los vendedores podrían ejercer su oficio sin recurrir a zonas no autorizadas o sin protección institucional, aunque el proceso también abre preguntas sobre la continuidad del esquema, los criterios de ubicación y la capacidad de la administración para fiscalizar el cumplimiento.
Una estrategia de convivencia y orden público
La Brigada EP se presenta como un mecanismo de la Alcaldía para atender la venta informal desde un enfoque de organización territorial. No solo se trata de expedir permisos, sino de orientar la actividad comercial hacia lugares previamente definidos y con condiciones de uso del suelo y convivencia.
Para los comerciantes, la medida representa una oportunidad para formalizar su operación y acceder a mayores posibilidades de crecimiento. Para la ciudad, busca reducir riesgos asociados al uso del espacio público, mejorar la experiencia de los turistas y ofrecer un marco regulatorio que evite la improvisación en sectores con alta afluencia.
Consecuencias y panorama futuro
La habilitación de los 61 vendedores ambulantes por dos años podría marcar un hito en la política publica del comercio informal en Medellín. No obstante, su éxito dependerá de la fiscalización, la cooperación de los sectores y la definición de lineamientos para renovar o ampliar los permisos.
Si el modelo se consolida, podría replicarse en otras zonas de la ciudad. Si no, podría enfrentar limitaciones en la asignación de puntos, horarios o condiciones operativas. Lo cierto es que Medellín avanza en un balance entre apoyo económico y control urbano, con un escenario que obliga a mirar con atención cómo se desarrollan los próximos meses.



















