La cita filantrópica del año se traslada a la capital antioqueña
Faltan pocos días para que se lleve a cabo la XIII edición de la Subasta Anual de la Fundación A La Rueda Rueda, un evento que se ha consolidado como uno de los referentes más sólidos de la filantropía estratégica en Colombia. En esta ocasión, la cita tendrá como epicentro la ciudad de Medellín, marcando un hito en la expansión geográfica de la iniciativa, cuyo objetivo central es garantizar la continuidad de los programas educativos y de protección que benefician directamente a 480 niños y niñas en situación de vulnerabilidad en Montería, Córdoba.
La directora de la fundación, Vivianne Barguil Bechara, ha liderado durante más de una década este modelo de intervención que combina la excelencia artística con el compromiso social. Lejos de ser un simple evento de recaudación, la subasta funciona como un motor de visibilización para una problemática estructural: la brecha educativa en la Costa Caribe colombiana. Los recursos recolectados en las doce ediciones anteriores han permitido sostener un modelo pedagógico propio, reconocido por su enfoque en el desarrollo socioemocional, la lectura y la prevención del reclutamiento forzado.
El martillo de Christie’s y la curaduría de alto nivel
Un sello distintivo de esta decimotercera versión es la dirección del remate a cargo de Denise Ratinoff de Lira, vicepresidenta sénior de Christie’s, la casa de subastas más prestigiosa del mundo. Su participación no solo eleva el estándar técnico del evento, sino que atrae a coleccionistas y mecenas de talla internacional, asegurando que las obras y experiencias ofrecidas alcancen su máximo valor de mercado. La presencia de Ratinoff ratifica la seriedad y la transparencia con la que la fundación maneja los fondos de los donantes, un factor crítico para la sostenibilidad de las ONG en el país.
El catálogo de este año promete ser uno de los más robustos de la historia de la subasta. Incluye piezas de maestros del arte colombiano y latinoamericano, experiencias de viaje exclusivas, joyería de diseño y una selección especial de servilletas bordadas a mano por las madres de los niños beneficiarios. Este último elemento añade una capa narrativa poderosa: las creadoras directas del tejido social que la fundación protege se convierten en artistas contribuyentes, cerrando un círculo virtuoso de dignidad y empoderamiento femenino en las comunidades de Montería.
Un modelo educativo blindado contra la violencia
El trabajo de la Fundación A La Rueda Rueda en Montería no es improvisado. Desde su sede en el barrio El Recreo, la organización opera centros de desarrollo infantil y juvenil que funcionan como entornos protectores en medio de contextos marcados por la presencia de grupos armados ilegales y economías ilícitas. La metodología «A La Rueda Rueda» —basada en el juego, la literatura y el arte como herramientas de resiliencia— ha demostrado indicadores de éxito en la retención escolar y la construcción de proyectos de vida alternativos a la violencia.
La relevancia de esta labor fue documentada recientemente en una producción audiovisual a cargo de la periodista Jineth Bedoya Lima, galardonada con el Premio UNESCO/Guillermo Cano a la Libertad de Prensa. El documental pone rostro y voz a las transformaciones silenciosas que ocurren diariamente en las aulas de la fundación, sirviendo como testimonio fílmico del impacto real de cada peso subastado. La visibilidad que aporta una figura de la talla de Bedoya resulta crucial en un momento donde la cooperación internacional redefine sus prioridades en la región.
Panorama futuro: escalar el impacto desde la transparencia
Con la meta de superar los récords de recaudo de años anteriores, la directiva apuesta por la diversificación de donantes. La estrategia de mover el evento físico a Medellín responde a la necesidad de captar nuevo capital filantrópico en el centro del país, sin descuidar la base de apoyo en la Costa Caribe y Bogotá. «No subastamos objetos, subastamos futuros», suele reiterar Barguil Bechara en sus intervenciones públicas, resumiendo la filosofía de una organización que ha sabido profesionalizar la gestión social sin perder su esencia comunitaria.
Los fondos de la XIII Subasta estarán destinados, primordialmente, al sostenimiento operativo 2025-2026: nómina de educadores especializados, alimentación escolar, material didáctico y el mantenimiento de la infraestructura física que alberga a los 480 menores. En un escenario macroeconómico donde la inflación presiona los costos fijos, la certidumbre de este ingreso anual representa la diferencia entre mantener las puertas abiertas o reducir cupos. La cita en Medellín, por tanto, trasciende lo social: es una apuesta por la estabilidad de una generación que construye paz desde la lectura y el arte.




















