Un diseñador veterano descarta la posibilidad de Starfield 2
Kurt Kuhlmann, antiguo diseñador principal de sistemas de Bethesda Game Studios, ha afirmado que Starfield no logró el éxito comercial y de crítica necesario para justificar el desarrollo de una secuela directa. A pesar de que el título superó los 15 millones de jugadores desde su lanzamiento y obtuvo una puntuación superior a 80 en Metacritic, Kuhlmann considera que la recepción del público y la industria se quedó por debajo del estándar que Bethesda ha establecido con franquicias como The Elder Scrolls y Fallout.
El desarrollador, que abandonó el estudio poco antes del estreno del juego por razones que, según indicó, trascendían el propio proyecto, sostuvo que le «sorprendería» que la compañía terminara anunciando un Starfield 2. Su perspectiva no parte del desprecio hacia el título, sino de una evaluación fría sobre si el rendimiento alcanzado es suficiente para embarcarse en una continuación que demande los mismos recursos y ambición.
El contexto histórico: una nueva IP después de veinticinco años
Para comprender la postura de Kuhlmann es necesario recordar que Starfield representó la primera propiedad intelectual original de Bethesda en más de dos décadas. El estudio, conocido por construir mundos vivos y profundamente inmersivos, enfrentó con este RPG espacial el reto de crear un universo desde cero en un mercado dominado por gigantes del género y con expectativas elevadísimas tras la adquisición de Bethesda por Microsoft. Aunque las cifras de jugadores resultaron respetables, el juego generó opiniones divididas entre la crítica especializada y la comunidad, especialmente en lo referente a la exploración, la narrativa y la conexión entre sus distintos sistemas de juego.
Los puestos avanzados y el fantasma de los asentamientos de Fallout 4
Uno de los ejemplos concretos que menciona Kuhlmann para ilustrar las limitaciones de Starfield es el sistema de puestos avanzados. Según su visión, esta mecánica funciona correctamente de manera aislada, pero no está lo suficientemente conectada con la historia, las misiones principales y otros sistemas centrales, lo que termina reduciendo su utilidad dentro de la experiencia global. El diseñador comparó esta problemática con lo ocurrido en Fallout 4, donde Bethesda intentó integrar los asentamientos de forma más profunda con la narrativa, aunque terminó reduciendo esa conexión pese al enorme trabajo invertido en la mecánica. Para Kuhlmann, esta repetición de patrones sugiere que el estudio aún enfrenta desafíos estructurales para vincular sus sistemas de juego con una historia cohesiva.
¿Una secuela más cercana a la visión original de Todd Howard?
A pesar de su escepticismo sobre una segunda parte, Kuhlmann no descarta que una eventual continuación de Starfield pudiera acercarse más a la idea que el director Todd Howard tenía originalmente para el proyecto. La experiencia acumulada durante el desarrollo del primer juego permitiría a Bethesda identificar con mayor claridad qué sistemas funcionaron y cuáles requieren cambios importantes. Sin embargo, el veterano diseñador ya había cuestionado en el pasado si el estudio estaba preparado para asumir un proyecto de la magnitud de Starfield, una duda que, en su opinión, sigue vigente.
El futuro de Bethesda: las lecciones de Starfield para The Elder Scrolls VI
Más allá del destino de Starfield, Kuhlmann espera que las lecciones aprendidas durante su desarrollo terminen siendo aprovechadas en The Elder Scrolls VI, especialmente a la hora de conectar mejor los distintos sistemas del juego. Con el próximo capítulo de la saga de Tamriel en el horizonte, Bethesda tiene la oportunidad de aplicar los conocimientos adquiridos en el espacio profundo para ofrecer una experiencia más integrada y ambiciosa. Mientras tanto, el panorama futuro de los RPG de mundo abierto sigue siendo incierto, y la industria observa atentamente si Bethesda apostará por secuelas directas o por aplicar sus lecciones en nuevas entregas de sus franquicias consagradas.

















