Crecimiento del mercado de movilidad eléctrica personal en Colombia
Las alternativas eléctricas de uso personal están ganando terreno en el mercado colombiano como una alternativa real para quienes realizan desplazamientos cortos entre sus viviendas, universidades o centros comerciales. Esta tendencia no se limita a un segmento específico: cada vez más ciudadanos se interesan por las patinetas y bicicletas eléctricas como formas más práticas, ecológicas y económicas de moverse por la ciudad. Con la llegada de estas nuevas opciones al panorama colombiano, las apuestas y los retos son considerablemente mayores para las autoridades locales.
De acuerdo con reportes recientes, este mercado está experimentando un crecimiento significativo, lo que representa un impacto directo en la planificación urbana, la infraestructura vial y las políticas públicas de movilidad que hoy se manejan en las principales ciudades del país. En Barranquilla, particularmente, las autoridades han comenzado a tomar nota de esta transformación y el necesario debate sobre cómo preparar la ciudad para incorporar esta clase de transporte como una alternativa estructural.
¿Qué ocurrirá si no se diseña la ciudad pensando en estas opciones?
La industria colombiana de patinetas y bicicletas eléctricas ha venido expandiéndose de manera constante, convirtiéndose en una opción que los propios usuarios reclaman para deshacerse de otros métodos de transporte que resultan incómodos o lentos. Sin embargo, un obstáculo fundamental sigue siendo la falta de infraestructura vial pensada para soportarlas. Las calles de las ciudades colombianas fueron diseñadas originalmente para automotores y vehículos de dos ruedas, no para patinetes o bicicletas eléctricas. Por eso, la falta de tacos anti-derrapante en las banquetas, la ausencia de ciclovías,y las banquetas estrechas siguen siendo barreras que limitan la experiencia del usuario.
Un ejemplo claro de este reto se evidencia en Barranquilla, donde las ciclorrutas existentes -y hasta las trazadas siguen dividiendo espacio con las vías peatonales- se ven superadas por la realidad municipal: la congestión vehicular, la alteración de las calzadas y la falta de homologación de los pavimentos inhiben un uso responsable y seguro. Si las autoridades no invierten en una adecuada reordenación viaria, se arriesgará que proliferen conductas inseguras entre los conductores de patinetas, generando accidentes y perjuicios para la comunidad.
Antecedentes históricos y panorama futuro
Desde hace quelques años, Colombia venía experimentando una evolución gradual en el sector de la movilidad, con procesos de licitación de patines eléctricos y bicicletas eléctricas en medio ambiente y pasos peatonales que las municipalidades locales han implementado en determinadas zonas urbanas. Sin embargo, la distribución desigual de estos dispositivos, sumado a la ausencia de espacios dedicados para su circulación, ha llevado a que su adopción se mantenga en etapa experimental. Ahora bien, con modelos más modernos de patinetes eléctricos, la velocidad de deslizamiento es más rápida, lo que exige una nueva racionalidad para el usuario que no siempre está acostumbrado a tales niveles de velocidad.
Para el panorama futuro, expertos urbanísticos coinciden en que si no se implementa una estrategia integral de planificación incluyente, las patinetas eléctricas y bicicletas eléctricas pueden convertirse en figuras recurrentes pero inseguras en las urbes.Se recomienda que los planes de movilidad de las ciudades colombianas incorporen antes de todo una revisión integral de sus vialidades, priorizando la construcción o reparación de ciclovías, pavimento para patinetas, códigos de circulación adaptados y campañas educativas de derivación en transportación pública. Esta visión también permite reducir gases contaminantes y acelerar la meta nacional de emisiones cero.
Conclusión y llamado a las autoridades
En conclusión, la llegada de alternativas eléctricas de uso personal como las patinetas y bicicletas eléctricas representa una oportunidad formidable para reinventar la movilidad urbana en Barranquilla y en otras ciudades del país. Sin embargo, el éxito de esta adopción depende absolutamente de la disposición de las autoridades locales para invertir en infraestructura vial y en políticas públicas coherentes con la realidad actual de la ciudad. La ciudad debe mejorar su infraestructura vial de manera urgente si quiere hacerle espacio a esta alternativa creciente. De no actuar a tiempo, el crecimiento acelerado del sector será frenado por falta de adaptación urbana, dejando a los usuarios sin opción viable ni segura.

















