Antecedentes del pico y placa en Cali
Desde principios de la década de 2000, la Alcaldía de Cali implementó el sistema de pico y placa como herramienta para mitigar la congestión vehicular en las principales avenidas de la ciudad. Con el paso de los años, la medida ha sido ajustada según los picos de flujo y los eventos especiales, convirtiéndose en una referencia de movilidad urbana en el suroccidente colombiano. En situaciones de emergencia, como desastres naturales, la autoridad ha recurrido a versiones solidarias del esquema, que permiten la circulación libre de vehículos de emergencia y de aquellos cuyo último dígito de la placa corresponde al día permitido, facilitando así el tránsito de unidades de rescate y de suministros esenciales.
El sismo del 15 de agosto y la activación del pico y placa solidario
El 15 de agosto de 2026, un temblor de magnitud 6.2 sacudió el sur de Cali, dejando daños estructurales en viviendas, colegios y centros de salud, particularmente en los barrios de Ladera, San Antonio y el distrito de Aguablanca. Según el Servicio Geológico Colombiano, la réplica más fuerte se sintió a las 14:30 horas, generando alarma entre la población y activando los protocolos de respuesta inmediata de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). Las primeras evaluaciones indicaron más de 120 edificios con daños moderados a severos y al menos 30 personas atrapadas bajo escombros.
Ante este escenario, la Secretaría de Movilidad de Cali, en coordinación con el Cuerpo de Bomberos y la Defensa Civil, decidió mantener el pico y placa solidario de pares e impares, una medida que originalmente estaba programada para finalizar el viernes 21 de agosto, pero que se extendió hasta el sábado 22 de agosto a las 20:00 horas. La restricción permite que los vehículos cuya placa termine en número impar circulen los días lunes, miércoles y viernes, mientras que los pares lo hacen los martes, jueves y sábados, con el objetivo de reducir el flujo general y dejar las vías principales más despejadas para el paso de ambulancias, camiones de remoción y maquinaria pesada.
Controles intensificados y reacción ciudadana
Para asegurar el cumplimiento de la medida, la Alcaldía decretó la intensificación de los controles por parte de los agentes de tránsito en puntos críticos como la Carrera 1, la Avenida Ciudad de Cali y la Trunk Road hacia el sur. Se instalaron puestos de control móviles y se utilizó tecnología de lectura automática de placas para identificar infractores en tiempo real. Durante los primeros tres días de vigencia extendida, se reportaron más de 450 comparendos, la mayoría por intento de evasión de la restricción en zonas de alta congestión.
La respuesta de la ciudadanía ha sido mixta. Mientras algunos conductores reconocen the necessity de facilitar los trabajos de rescate y expresan su colaboración, otros señalan dificultades para llegar a sus lugares de trabajo o a centros de salud, especialmente en barrios donde el transporte público presenta limitaciones. Las organizaciones vecinales han solicitado la implementación de rutas temporales de transmilenio y el aumento de la frecuencia de los buses alimentadores en las zonas más afectadas.
Panorama futuro y lecciones aprendidas
Con la fecha límite establecida para el sábado 22 de agosto, las autoridades evalúan la posibilidad de mantener ciertas restricciones de forma escalonada, dependiendo del avance de las labores de remoción de escombros y la estabilización de las estructuras dañadas. El secretario de Movilidad, Luis Fernando Gómez, indicó que se está diseñando un plan de transición que incluirá horarios flexibles para vehículos de carga y la posible implementación de un sistema de turnos basado en la última letra de la placa, con el fin de evitar un retorno abrupto a la congestión previa al sismo.
A nivel institucional, el incidente ha reactivado el debate sobre la necesidad de fortalecer los planes de contingencia urbana frente a eventos sísmicos. Expertos de la Universidad del Valle destacan que la experiencia de Cali podría servir como modelo para otras ciudades del país que se encuentran en zonas de amenaza sísmica moderada, subrayando la importancia de integrar medidas de movilidad en los protocolos de respuesta a desastres.





















