Un momento de rutina que salvó una vida
En el contexto del potente sismo de magnitud 7,4 que sacudió el suroccidente de Colombia el pasado sábado, la historia de Mateo Yepes Serna se convirtió en un testimonio de supervivencia y esperanza. El joven, quien residía en el quinto piso del edificio Los Álamos en Pereira, vivió minutos de extrema tensión cuando los escombros del inmueble colapsaron tras el seísmo. Un sutil cambio en su rutina ese día —detallado por fuentes cercanas a la familia— evitó que él y su madre, Marta Serna, se encontraran en el lugar exacto donde cayó la estructura. Mientras Mateo se encontraba en la calle al momento del derrumbe, su madre, que aún no regresaba a tiempo, quedó atrapada bajo los escombros.
El valle de la muerte y la lucha por la vida
Las imágenes compartidas por medios locales mostraron el edificio Los Álamos prácticamente destruido, con partes de la estructura derrumbadas y escombros dispersos en la calzada. Los servicios de emergencia acudieron rápidamente al lugar, donde lograron localizar a Marta Serna con vida, aunque en condiciones críticas. Tras minutos de rescate intensivo, los equipos de rescate lograron sacarla del entramado de concreto y escombros. En tanto, Mateo fue trasladado al hospital más cercano tras sufrir lesiones graves en una cadera, resultado del impacto del colapso parcial del edificio. Su estado generó preocupación entre los vecinos y las autoridades locales, quienes destacaron la rapidez de los equipos médicos en atenderlo.
Una cirugía que cambió el rumbo
Tras ser estabilizado, Mateo fue sometido a una cirugía de cadera de alta complejidad, que duró varias horas. Según informes médicos, el joven respondió positivamente al procedimiento. Fotografías recientes mostraron al joven en recuperación, aunque aún con movilidad reducida. La noticia de su mejoría ha sido celebrada por la comunidad, que lo ve como un símbolo de fortaleza en medio del desastre.
Antecedentes del sismo y su impacto en la región
El terremoto de 7,4 grados en la escala de Richter, con epicentro en el departamento de Risaralda, fue uno de los más fuertes registrados en la región en las últimas décadas. Según el Servicio Geológico Colombiano, el sismo generó réplicas constantes durante horas, lo que complicó aún más las labores de rescate. Más de 30 edificios en Pereira fueron parcial o totalmente destruidos, según evaluaciones preliminares del gobierno local. Las autoridades activaron el plan de emergencia, movilizando a miles de auxiliadores y solicitando apoyo nacional e internacional.
Consecuencias y el camino hacia la reconstrucción
Las infraacciones educativas, hospitalarias y comerciales se vieron gravemente afectadas. La gobernación de Risaralda anunció la creación de un fondo de emergencia para reconstrucción, mientras organizaciones no gubernamentales comenzaron a recolectar ayuda humanitaria. En medio del caos, testimonios como el de Mateo Yepes han servido para recordar a la población la importancia de los protocolos de seguridad ante desastres naturales.
Un futuro aún incierto, pero con esperanza
Mientras Mateo continúa su recuperación, su historia resuena como un llamado a fortalecer los sistemas de alerta temprana y la prevención de riesgos. La comunidad de Pereira, unida en el dolor pero también en la solidaridad, ha demostrado una vez más que incluso en los momentos más oscuros, la vida puede encontrar un camino entre los escombros.





















