La polémica que enciende las redes y al cuerpo de bomberos
Una ola de indignación ciudadana sacude al departamento del Tolima tras la difusión de videos e imágenes en las que se observa un vehículo oficial del Cuerpo de Bomberos Voluntarios siendo utilizado para rociar agua sobre asistentes a ferias y fiestas populares, en medio de una de las temporadas de incendios forestales más críticas de los últimos años. La situación ha desatado un intenso debate sobre el uso de recursos públicos, la priorización de emergencias y la gestión del riesgo en la región.
Los hechos habrían ocurrido durante el fin de semana festivo en el municipio de Guamo, donde se celebraban las tradicionales fiestas patronales. Según denuncias ciudadanas y registros audiovisuales compartidos masivamente en redes sociales, una tanqueta de bomberos —equipada para combatir conflagraciones estructurales y forestales— fue desplegada no para atender una emergencia, sino para refrescar a los asistentes a un evento de carácter recreativo, en una aparente actividad de «juegos de agua» organizada por la administración local.
El contexto: Tolima bajo alerta roja por incendios
La gravedad del incidente radica en el contexto ambiental y operativo que vive el departamento. Según el más reciente reporte de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y la Corporación Autónoma Regional del Tolima (Cortolima), al menos 12 municipios se encuentran en alerta roja por probabilidad de incendios de la cobertura vegetal, mientras que otros 18 están en alerta naranja. En lo que va de 2026, se han registrado más de 340 conflagraciones forestales que han consumido cerca de 4.500 hectáreas de bosque nativo, páramos y zonas de reserva hídrica.
«Es una burla a la comunidad y a los bomberos que arriesgan su vida», escribió en su cuenta de X (antes Twitter) el concejal de Ibagué, Roque Galleano, uno de los primeros en denunciar el hecho. «Mientras en el norte del Tolima y en los cañones del Magdalena y Combeima los bomberos no dan abasto para apagar focos activos, en Guamo usan la máquina para mojar gente en una fiesta. ¿Dónde están las prioridades?», cuestionó el dirigente político.
Respuesta oficial y versiones encontradas
Ante la avalancha de críticas, la Alcaldía de Guamo emitió un comunicado de prensa en la noche del viernes asegurando que la actividad «hizo parte de una jornada de prevención y cultura ciudadana», y que el vehículo «se encontraba en stand by operativo» y no había sido requerido para ninguna emergencia en ese momento. El comandante del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Guamo, teniente Jorge Herrera, respaldó la versión oficial argumentando que «el carro estaba en el puesto de mando del festival como medida preventiva ante la aglomeración de gente y el calor extremo, y se autorizó un uso controlado del cañón de agua para bajar la temperatura ambiental y evitar desmayos».
Sin embargo, esta explicación no ha convencido a la ciudadanía ni a los organismos de control. La Procuraduría Regional del Tolima anunció la apertura de una indagación preliminar para determinar si hubo desviación de función pública y mal uso de bienes del Estado. «Los vehículos de bomberos son bienes de uso público destinados exclusivamente a la atención de emergencias, prevención de incendios y salvamento. Su uso para fines recreativos, aún con argumentos de ‘prevención’, constituye una irregularidad grave», señaló el procurador delegado, Carlos Mario Suárez.
El desgaste institucional de los cuerpos de bomberos
El incidente pone en evidencia, una vez más, la precaria situación operativa y financiera que atraviesan los cuerpos de bomberos voluntarios en el Tolima y en gran parte del país. Según datos de la Federación Nacional de Bomberos de Colombia, el 78 % de las estaciones en el departamento presentan déficit de equipamiento, 62 % carecen de vehículos en óptimas condiciones mecánicas y el 90 % depende de aportes municipales que, en muchos casos, no cubren ni el combustible ni el mantenimiento preventivo.
«Cada hora que una tanqueta está fuera de servicio por mantenimiento, o cada galón de agua que se gasta en una fiesta, es un recurso que le quitamos a la respuesta real», denunció María Fernanda Rojas, directora ejecutiva de la ONG «Guardianes del Territorio», que monitorea la gestión del riesgo en la región andina. «En el Cañón del Combeima, por citar un caso crítico, tenemos una sola máquina operativa para cubrir más de 200.000 hectáreas de alta vulnerabilidad. Ver una igual en un concierto duele y duele mucho».
Antecedentes y patrón de irregularidades
No es la primera vez que se denuncia el uso indebido de maquinaria amarilla y vehículos de emergencia en eventos políticos o festivos en el Tolima. En 2023, la Contraloría Departamental halló responsable a la administración de Planadas por usar una retroexcavadora de la Unidad de Gestión del Riesgo en obras privadas de un concejal. En 2024, un carro cisterna de la Defensa Civil fue flagrado surtido de agua para una feria ganadera en Espinal mientras el municipio vecino de Coello combatía un incendio en la vereda La Palma.
Estos episodios recurrentes han llevado a la Asamblea Departamental a citar a un debate de control político para la próxima semana, donde se espera la comparecencia del secretario de Ambiente y Gestión del Riesgo, Erick Lozano, y de los comandantes de los 15 cuerpos de bomberos más grandes del departamento. «Vamos a exigir un inventario en tiempo real de la flota, los protocolos de despacho y las bitácoras de uso de los últimos seis meses», anticipó la diputada Lucía Martínez (Partido Verde), ponente de la citación.
Panorama futuro: entre la sanción y la reforma estructural
Mientras avanza la investigación disciplinaria y penal —pues el delito de peculado por uso podría configurarse si se prueba la intención de desviar el bien público—, la ciudadanía tolimesa exige medidas estructurales que vayan más allá de la sanción individual. Organizaciones ambientales, veedurías ciudadanas y el propio gremio de bomberos han presentado al Gobierno departamental una propuesta de «Pacto por la Flota de Emergencia» que incluye: auditoría técnica externa de todos los vehículos, centralización del despacho bajo un Puesto de Mando Unificado (PMU) departamental, y la creación de un fondo de mantenimiento autónomo blindado de presiones politiqueras.
«El carro de bomberos no es un juguete ni un adorno de feria; es la diferencia entre que un incendio se controle en una hectárea o devore cien», sentenció el capitán Álvaro Mendoza, veterano de 22 años en el Cuerpo de Bomberos de Ibagué y vocero nacional de la federación. «Si no blindamos estos recursos con transparencia y rendición de cuentas, la próxima vez que suene la alarma, la máquina no arrancará. Y esa será una tragedia anunciada».
La Procuraduría tiene un plazo de tres meses para definir si archiva la indagación o formula pliego de cargos. Entretiempo, la tanqueta involucrada permanece inmovilizada en el comando de Guamo, a la espera de peritaje mecánico y de la determinación de su estado operativo real. En los cañones y páramos del Tolima, mientras tanto, la temporada de incendios no da tregua.





















