Antecedentes
La región del sur del Tolima ha vivido en los últimos años una sucesión de conflictos armados entre grupos disidentes de las FARC y fuerzas del estado. Planadas, municipio de aproximadamente 12 mil habitantes, ha sido escenario de operaciones militares y de intentos de control territorial. En los últimos meses, se habían reportado movimientos de grupos armados en las zonas rurales, lo que generó alerta entre las autoridades locales.
El ataque
En la madrugada del 2 de noviembre de 2026, al menos dos explosiones sacudieron la base militar Batallón de Operaciones Terrestres n.º 18, ubicada en Planadas. Las explosiones, inicialmente atribuidas a la detonación de un camión bomba y al uso de drones cargados de explosivos, causaron daños estructurales significativos en las instalaciones y en viviendas cercanas. Las fuerzas de seguridad indicaron que los dispositivos aéreos habrían sido dirigidos contra áreas civiles y contra la base militar.
Víctimas y daños
El balance preliminar confirmado por la gobernadora del Tolima indica que cuatro personas murieron, entre ellas una bebé de dos meses. Además, se registraron al menos seis heridos, algunos de ellos en estado crítico. Las viviendas resultaron parcialmente destruidas, y los daños materiales incluyen la destrucción de vehículos y daños en la infraestructura de la base. La comunidad local ha expresado su consternación y temor por la repetición de actos de violencia.
Reacciones oficiales
La gobernadora del Tolima, en declaraciones desde el lugar del incidente, condenó el ataque y llamó a la calma. ‘Necesitamos presencia institucional urgente en Planadas’, afirmó, solicitando refuerzos del gobierno nacional y de la fiscalía. El Ministerio de Defensa indicó que se ha desplegado un equipo de investigación para determinar el origen de los explosivos y la identidad de los responsables. Por su parte, el Ministerio de Salud ha activado rutas de atención médica para los afectados.
Contexto histórico
El sur del Tolima ha sido uno de los focos de violencia desde la firma del acuerdo de paz en 2016, cuando grupos disidentes de las FARC rechazaron el proceso de desmovilización. En los últimos años, la región ha experimentado incremento en ataques con explosivos y drones, fenómeno que ha preocupado a las autoridades y a la comunidad internacional. El uso de drones como arma ha sido documentado en otros conflictos, pero su aparición en Colombia marca un nuevo patrón de ataque.
Perspectivas futuras
Las autoridades esperan que la investigación permita identificar a los autores y prevenir nuevos ataques. Se prevé que el gobierno nacional refuerce la seguridad en la zona con operativos militares y policiáticos. Asimismo, se espera que la respuesta social y la movilización de la comunidad contribuyan a la estabilización de la región. Sin embargo, expertos en seguridad advierten que, sin un diálogo político y una solución integral del conflicto, la violencia podría persistir.

















