Un rayo de luz en medio de la emergencia
Dos meses después de que el terremoto sacudiera a Armenia y a gran parte del eje cafetero, la reconstrucción avanza a paso lento y la incertidumbre sigue instalada en cientos de hogares. En medio de este panorama desolador, un donante anónimo ha irrumpido con un gesto de solidaridad que cambia el rumbo inmediato de una familia que lo perdió todo: un aporte de 75 millones de pesos destinado a materializar la vivienda que el sismo les arrebató.
La entrega, canalizada a través de la Fundación Pequeño Corazón, no solo representa un alivio financiero concreto, sino que se erige como un símbolo de la ciudadanía activa que suple, al menos puntualmente, la lentitud de los trámites institucionales. «Quiero ayudar«, fue el único mensaje que acompañó la transferencia, según confirmaron los gestores del proceso, resaltando la pureza de un altruismo que no busca reconocimiento público.

















