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Escalada de violencia en el suroccidente: Ataque con dron de disidencias en El Queremal deja cinco civiles heridos y enciende alarmas en el Valle

Nuevo golpe a la tranquilidad en el corregimiento de El Queremal

La calma relativa que se vivía en el corregimiento de El Queremal, zona de influencia del municipio de Dagua en el norte del Valle del Cauca, se rompió violentamente en las últimas horas tras un ataque con artefactos explosivos lanzados desde drones perpetrado por estructuras residuales de las extintas FARC-EP. El saldo preliminar, confirmado por autoridades militares y de policía, deja un balance de cinco civiles heridos, quienes fueron trasladados de urgencia a centros asistenciales de la región, mientras se activan los protocolos de seguridad en todo el corredor vial que conecta a Buenaventura con el interior del país.

Según el reporte oficial entregado por la Tercera Brigada del Ejército Nacional y la Policía Metropolitana de Cali, el hecho se registró directamente contra la subestación de Policía del sector de Barragán. Los atacantes, presuntamente pertenecientes a la Columna Móvil Dagoberto Ramos —una de las estructuras más activas del frente occidental disidente—, habrían utilizado tecnología no tripulada para lanzar granadas de fragmentación contra el casco urbano y la infraestructura policial, indiscriminadamente, afectando a pobladores que se encontraban en la zona comercial y residencial aledaña.

Contexto: La estrategia del terror y el uso de drones artesanales

Este modus operandi no es nuevo en el teatro de operaciones del Pacífico colombiano, pero sí evidencia una escalada tecnológica y táctica por parte de los grupos armados organizados residuales (GAO-r). En los últimos dieciocho meses, la Fuerza Pública ha documentado más de una treintena de ataques con vehículos aéreos no tripulados (VANT) modificados artesanalmente en los departamentos de Cauca, Nariño y Valle del Cauca. Estos dispositivos, de bajo costo pero alto impacto psicológico y material, permiten a los ilegales sortear los anillos de seguridad terrestre y golpear objetivos duros —como estaciones de policía, bases militares y oleoductos— sin exponer directamente a su tropa.

Fuentes de inteligencia militar consultadas indican que la Dagoberto Ramos, bajo el mando de alias ‘Iván Mordisco’ (aunque su control directo es disputado), ha venido perfeccionando esta capacidad con apoyo logístico que investigan podría provenir de rutas del narcotráfico que salen por el Pacífico nariñense. El ataque a El Queremal no es un hecho aislado: se suma a una cadena de hostigamientos registrados en corregimientos de Buenos Aires, Suárez y Morales (Cauca), donde el objetivo común es presionar a la fuerza pública para que se repliegue, facilitando así el control territorial para el procesamiento y salida de cocaína.

El precedente inmediato: Atentado en zona rural de Jamundí

La gravedad de lo ocurrido en El Queremal se magnifica al conectarse con otro evento violento registrado horas antes en la zona rural de Jamundí, municipio estratégico al sur de Cali. Allí, un atentado con explosivos contra una patrulla del Ejército en la vereda Potrerito dejó un militar herido y daños materiales. Las autoridades no descartan que ambas acciones respondan a una orden de mando unificada para generar una «ola de violencia» simultánea en varios frentes, con el fin de saturar la capacidad de respuesta de la Fuerza de Tarea Omega y la Policía del Valle.

Jamundí ha sido epicentro de disputa territorial entre la Columna Jaime Martínez y la mencionada Dagoberto Ramos, además de la presencia de estructuras del ‘Clan del Golfo’ en las estribaciones de la cordillera Occidental. El corredor Jamundí-Dagua-Buenaventura es vital para la logística del narcotráfico, y el control de los corregimientos como El Queremal, Vijes o La Buitrera define quién domina las rutas hacia el puerto.

Reacción institucional y desafíos para la ‘Paz Total’

El Ministro de Defensa, Iván Velásquez, se pronunció desde Bogotá condenando el uso de población civil como escudo y el empleo de drones contra infraestructura pública. «No cejaremos en la persecución de quienes utilizan la tecnología para sembrar terror», afirmó el jefe de la cartera, anunciando el despliegue de capacidades antidron y de inteligencia aérea reforzada para el norte del Valle.

Sin embargo, el episodio reabre el debate sobre la efectividad de la política de ‘Paz Total’ en territorios donde las disidencias no han mostrado voluntad real de negociación política, sino que han utilizado los espacios de diálogo —como la mesa instalada en Tibú o los acercamientos en el Cauca— para rearmarse, reclutar menores y expandir su control armado. Analistas del conflicto, como el exviceministro Abelardo De La Espriella, advierten que «la ausencia de un cese al fuego bilateral verificable y de mecanismos de monitoreo creíbles permite que estas estructuras usen la mesa de negociación como un paréntesis logístico, no como un fin en sí mismo».

Impacto humanitario y desplazamiento silencioso

Más allá de los cinco heridos —dos de ellos de gravedad por esquirlas en tórax y cráneo—, la comunidad de El Queremal enfrenta una crisis de confinamiento de facto. El comercio local ha cerrado sus puertas, el transporte intermunicipal hacia Buenaventura ha sido suspendido preventivamente por las empresas transportadoras, y la institución educativa del corregimiento ha decretado clases virtuales indefinidas. La Personería Municipal de Dagua y la Defensoría del Pueblo han activado rutas de atención psicosocial, pero denuncian la insuficiencia de recursos estatales para atender a una población que históricamente ha sido víctima del abandono estatal y la disputa armada.

Organizaciones de derechos humanos en el Valle reportan que, solo en lo corrido de 2026, se han registrado más de 12 eventos de confinamiento y desplazamiento masivo en el norte del departamento, cifra que supera el total del año anterior. El miedo a nuevos ataques con drones —difíciles de detectar por radares convencionales— genera una zozobra superior a la de los hostigamientos tradicionales con morteros o fusilería.

Panorama futuro: Militarización vs. Inversión Social

El Comando de la Tercera Brigada ha confirmado el envío de un Batallón de Infantería N° 3 y unidades de la Fuerza de Tarea Omega para reforzar el anillo de seguridad en El Queremal y la vía al mar. Se han instalado puestos de control avanzados y se realizan operaciones de registro y control en las veredas aledañas (La Honda, El Danubio, Bitaco) buscando neutralizar los puntos de lanzamiento de los drones.

No obstante, voces expertas coinciden en que la respuesta puramente militar es insuficiente. La raíces del conflicto en esta subregión radican en la economía ilícita de la hoja de coca (con más de 3.000 hectáreas cultivadas solo en Dagua y Restrepo según la UNODC), la ausencia de vías terciarias pavimentadas, la falta de oportunidades para la juventud y la debilidad institucional. Mientras el Estado no logre una presencia integral civil-militar que garantice derechos y alternativas económicas, El Queremal y corredores similares seguirán siendo escenarios de una guerra asimétrica donde la tecnología barata —como los drones— se convierte en el gran igualador frente a la superioridad aérea y de fuego del Estado.

La próxima semana se espera un Consejo de Seguridad extraordinario en Cali, convocado por la Gobernación del Valle, donde se evaluará la declaratoria de emergencia humanitaria para el norte del departamento y la solicitud de recursos del Fondo Nacional de Calamidades para atender a las víctimas y reparar la infraestructura dañada.

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