El derrumbe inesperado tras el fuerte sismo
En la madrugada del 2 de octubre de 2026, una vivienda situada en el barrio La Victoria de Pereira se vino al suelo segundos después de que un hombre asegurara haberla abandonado. Según su relato, momentos antes del colapso, una mujer que se encontraba dentro del inmueble lo abrazó fuerte y, al percibir un temblor inusual, decidió salir precipitadamente. Minutos después, la estructura cedió por completo, dejando bajo los escombros a varias personas y generando una escena de caos que fue captada en video por testigos y difundida en redes sociales.
El testimonio del sobreviviente y la visión de la mujer que lo abrazó
El hombre, identificado como Carlos Gómez, de 34 años, relató a los medios que estaba en la cocina cuando sintió el primer movimiento. «Ella me abrazó, yo salgo y todo se derrumbó», declaró entre lágrimas, refiriéndose a María López, una vecina de 28 años que quedó atrapada bajo los restos de la vivienda. Según su versión, el abrazo fue breve pero intenso; al percibir que el suelo temblaba de forma anómala, decidió correr hacia la puerta principal. Al cruzar el umbral, escuchó un estruendo sordo y vio cómo el techo y las paredes se venían abajo en una nube de polvo.
Los equipos de rescate, alertados por el ruido y las llamadas de auxilio, llegaron al lugar en menos de diez minutos. Utilizando equipos de detección de vida y maquinaria ligera, lograron localizar a María, quien presentaba heridas leves en las extremidades y estaba consciente, aunque desorientada. Fue trasladada de inmediato al Hospital Universitario de Pereira, donde recibió atención médica y permanece bajo observación.
Contexto sísmico y vulnerabilidad de la vivienda
El derrumbe se produjo tras el registro de un sismo de magnitud 7,4 en la escala de Richter, cuyo epicentro se ubicó a aproximadamente 45 kilómetros al suroeste de Pereira, en la zona de la cordillera central. Este evento se enmarca dentro de una serie de movimientos telúricos que han afectado al departamento de Risaralda en los últimos cinco años, incluyendo un temblor de 6,8 en marzo de 2023 que provocó daños estructurales en varios edificios de la zona.
Los estudios preliminares de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) indican que la vivienda colapsada había sido construida en la década de 1980 bajo normativas antisísmicas menos exigentes que las actuales. Además, inspecciones realizadas después del sismo de 2023 detectaron grietas en la columna vertebral del edificio que no fueron reforzadas, lo que aumentó su vulnerabilidad frente a nuevos movimientos telúricos.
Operaciones de rescate y respuesta institucional
Tras el colapso, el alcalde de Pereira, Jorge Trujillo, declaró estado de emergencia local y activó el Plan de Contingencia Municipal. Se desplegaron unidades de bomberos, defensa civil y la Brigada de Rescate Urbano del Ejército, equipadas con cámaras térmicas y equipos de corte de concreto. Durante las primeras 24 horas, se logró rescatar a tres personas adicionales que se encontraban atrapadas en áreas adyacentes al inmueble.
La Fiscalía General de la Nación abrió una investigación para determinar si hubo negligencia en el mantenimiento del edificio y si las empresas responsables de las obras de reparación posteriores al sismo de 2023 cumplieron con los estándares de seguridad. Simultáneamente, la Secretaría de Infraestructura de Risaralda inició un censo de edificaciones vulnerables en el perímetro afectado, con el objetivo de priorizar intervenciones de refuerzo o demolición según el nivel de riesgo.
Lecciones aprendidas y perspectivas de reconstrucción
Expertos en ingeniería estructural coinciden en que el incidente pone de manifiesto la urgencia de actualizar el inventario de edificaciones en riesgo y de aplicar estrictamente el Código Colombiano de Construcción Sismo‑Resistente (NSR‑10) en todas las intervenciones posteriores a eventos sísmicos. La universidad tecnológica de Pereira ya ha lanzado un programa de capacitación para técnicos y albañiles enfocado en técnicas de reforzamiento de paredes y columnas en construcciones existentes.
En cuanto a la vivienda derrumbada, los propietarios han manifestado su intención de reconstruir el inmueble bajo supervisión de un ingeniero civil certificado, incorporando sistemas de aislación sísmica y fundaciones profundas. Las autoridades locales, por su parte, han anunciado la creación de un fondo municipal de mitigación de riesgos, financiado con un porcentaje del presupuesto de inversión pública, destinado a subsidiar mejoras estructurales en hogares de ingresos medio‑bajos que se encuentren en zonas de alta amenaza sísmica.
El episodio ha generado también un debate nacional sobre la necesidad de revisar los planes de uso del suelo y de impedir la edificación en áreas identificadas como zonas de fallamiento activo. Organizaciones de la sociedad civil, como la Red Colombiana de Reducción de Riesgos de Desastres, han pedido al Congreso que apruebe una ley que exija la certificación de seguridad sísmica antes de otorgar licencias de construcción en municipios con historial de terremotos superiores a 6,0 en magnitud.
Mientras tanto, los sobrevivientes del derrumbe, encabezados por Carlos y María, han iniciado una campaña de sensibilización en redes sociales bajo el hashtag #SalvemosNuestrasCasas, compartiendo videos del momento del rescate y llamando a la ciudadanía a participar en jornadas de inspección voluntaria de viviendas. La esperanza es que la tragedia de Pereira se convierta en un catalizador para mejorar la resiliencia de las comunidades frente a los inevitables movimientos de la tierra.





















