Un atentado que destapa una red criminal de alto nivel
Un violento ataque sicarial registrado en las últimas horas en la capital santandereana ha derivado en una revelación judicial de gran magnitud: la compañera sentimental de la víctima, un hombre que sobrevivió a más de diez impactos de bala gracias a la blindaje de su vehículo, ha sido identificada por las autoridades como Jessica Valenzuela Manosalva, conocida en el bajo mundo con el alias de ‘La Reyna’. Según los informes preliminares de la Policía Metropolitana de Bucaramanga y la Fiscalía General de la Nación, esta mujer sería la autora intelectual del denominado ‘Robo del Siglo’, un espectacular golpe a una reconocida joyería de la ciudad que conmocionó a la opinión pública hace pocos meses.
El incidente ocurrió en la carrera 15, una arteria vial de alta movilidad, donde sicarios a bordo de motocicletas interceptaron el automóvil blindado de alta gama. La víctima, cuya identidad se reserva por seguridad mientras avanza la investigación, logró repeler el ataque y huir ileso gracias a la nivel de blindaje del automotor, nivel que soportó la ráfaga de proyectiles de alto calibre. Lo que parecía un intento de homicidio selectivo más en la escalada de violencia urbana, tomó un giro inesperado cuando los investigadores cruzaron los datos de la víctima con los expedientes abiertos por hurto calificado y concierto para delinquir.
El perfil de ‘La Reyna’ y el ‘Robo del Siglo’
Alias ‘La Reyna’ no es una desconocida para los grupos de inteligencia criminal. Su perfil apunta a una delincuente de alto nivel estratégico, especializada en la planeación meticulosa de golpes de alto valor económico, más que en la ejecución material. El ‘Robo del Siglo’, como lo bautizaron los medios locales por la cuantía de las alhajas sustraídas y la audacia del operativo, ocurrió en una joyería del centro comercial y financiero de Bucaramanga. En esa ocasión, un comando armado ingresó en cuestión de minutos, neutralizó la seguridad privada y vació las vitrinas con un botín estimado en miles de millones de pesos, desapareciendo antes de la llegada de la fuerza pública.
Las pesquisas de esa época, que contaron con apoyo de la DIJIN y el Gaula, apuntaban a una filtración de información interna y a una logística impecable: rutas de fuga estudiadas, vehículos ‘quemados’ preparados y comunicación encriptada. La captura o identificación de la autora intelectual era la pieza faltante del rompecabezas. La relación sentimental con el hombre atacado ayer proporciona a los investigadores un hilo conductor directo: el atacado podría ser el testaferro, el financista o el encargado de la logística de lavado de activos provenientes de ese y otros golpes.
El blindaje como prueba de poderío económico ilícito
El hecho de que la víctima se movilizara en un vehículo blindado nivel IV o superior —capaz de resistir fusiles de asalto como AK-47 o Galil— enciende las alarmas sobre el origen de su patrimonio. En Colombia, la adquisición y legalización de estos vehículos requiere permisos especiales de la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada, y su costo supera ampliamente los 500 millones de pesos solo en la blindaje, sin contar el vehículo base. Las autoridades no descartan que el atentado haya sido un ajuste de cuentas interno por la distribución del botín de la joyería, una traición en la cadena de mando de la estructura criminal, o incluso un intento de silenciamento ordenado por cabecillas de mayor rango para evitar que la captura de ‘La Reyna’ comprometa la red completa.
Contexto de inseguridad y respuesta institucional
Este episodio se suma a una ola de criminalidad organizada transnacional que ha encontrado en el área metropolitana de Bucaramanga un escenario propicio para el lavado de activos, el microtráfico y el sicariato selectivo. La Policía Metropolitana ha intensificado los operativos de control en ejes viales estratégicos y ha solicitado a la Fiscalía la activación de interceptaciones telefónicas y allanamientos simultáneos en propiedades vinculadas a la pareja. Se espera que en las próximas horas se legalicen capturas y se imputen cargos por concierto para delinquir agravado, hurto calificado agravado, porte ilegal de armas de fuego de uso privativo de las fuerzas militares y lavado de activos.
Panorama judicial y próximas diligencias
El hombre herido —o mejor, ileso tras el blindaje— permanece bajo custodia policial en un centro asistencial como medida de protección y para su indagatoria. Su versión será clave para determinar si fue un objetivo militar por parte de sus propios socios o por estructuras rivales. Por su parte, Jessica Valenzuela Manosalva enfrenta una inminente orden de captura si no ha sido aprehendida ya en allanamientos conexos. Su captura representaría un golpe significativo a las finanzas de una de las bandas más sofisticadas que operan en el nororiente colombiano, desarticulando el cerebro operativo detrás de uno de los robos más mediáticos de los últimos años en la región. La ciudadanía y los gremios comerciales esperan que este hecho no quede en una anécdota policial, sino que marque el inicio de una desmantelación real de las estructuras que amedrentan el centro de Bucaramanga.





















