El izado de un pabellón blanco marcó la conmemoración del Día Nacional de la Libertad Religiosa y de Cultos en Villavicencio, un acto sin precedentes en la historia de la ciudad que fue encabezado por el alcalde Alexander Baquero el sábado anterior.
Durante la ceremonia, el mandatario explicó que la bandera blanca simboliza el respeto por la libertad de conciencia. “No tiene escudo de partido ni colores de gobierno; lleva escrito el nombre de un derecho”, afirmó.
Baquero recordó que, en cualquier lugar del mundo, una bandera blanca significa la deposición de las armas y aseguró que, en Villavicencio, “nadie tiene que esconderse ni callarse por causa de su fe”.
Así mismo, señaló que este derecho está consagrado en el artículo 19 de la Constitución de 1991 y que, aunque la conmemoración existe desde 2016, aún persisten desafíos. En ese sentido, recordó que la Defensoría del Pueblo reportó que en 2024 las vulneraciones a la libertad religiosa en Colombia aumentaron un 31 %.
El alcalde sostuvo que este símbolo no se iza porque todo esté resuelto, sino porque aún hay camino por recorrer y porque Villavicencio ya decidió estar del lado de la defensa de la libertad religiosa y de cultos.
También destacó el aporte social de las comunidades de fe, especialmente en lugares donde la oferta institucional no alcanza a llegar. Allí, dijo, las iglesias acompañan a las familias en hospitales, en momentos de crisis emocional y duelo, además de trabajar con la población privada de la libertad, los migrantes y los adultos mayores que viven solos.
Al cierre de su intervención, Baquero anunció que el próximo viernes 10 de julio en la Biblioteca Germán Arciniegas se realizará un conversatorio con líderes y representantes de las iglesias y comunidades de fe.
“Un gobierno que respeta la libertad religiosa no se limita a celebrarla un día al año, se sienta a conversar con quienes la viven y la ejercen todos los días”, concluyó.
La bandera blanca permanecerá izada como un recordatorio de que en Villavicencio se puede creer en libertad y de que quienes profesan una fe encuentran en la Alcaldía una aliada.









