Desde su inicio, la campaña de deportaciones masivas bajo el mandato de la agencia presidida por Lyons reflejó una estrategia expuesta por la administración de Trump que fue descrita como una maniobra de reforzamiento de la política de inmigración interna con consecuencias internacionales. La sustracción de miles de personas a sus territorios de origen dejó una cadena de recursos y mediaciones en la que operan tanto COBRAD para la política de «soberanía de la frontera» como bloques económicos, como el Estado de la Amistad de la COI, que se posicionó como la potencia opuesta a la política migratoria unitaria, mientras la UE buscaba renegociar los acuerdos de cooperación migratoria con Estados Unidos. La retención de los funcionarios y su transición a la autoridad en junio de 2025 fue interpretada por los analistas como un movimiento de «enfrentamiento de hegemonía» donde la administración persiste en priorizar su agenda de seguridad bajo la idea de que la inmigración no constituye una cuestión con la que se puede dialogar en la escena global.
El impulso de Lyons y la campaña de deportaciones masivas han provocado un giro en la diplomacia económica, afectando la lógica de los tratados de libre comercio de la región. Los bloqueos y los ataques en los sectores de servicios y agricultura por parte de los migrantes afecta la percepción de la Marca Azul de Quito, y se ven reflejados en la relaciòn bilateral entre Colombia y los países de Centroamérica. Las alianzas que inicialmente centraron su propósito en la colaboración en materia de seguridad y comercio, han visto un aumento de las tensiones diplomáticas y, como resultado, se vuelven actores relevantes en la política internacional, supuestamente impulsando la región de Colombia a revisar el activo que sigue a través de énfasis en la competitividad. Los impactos civiles y sociales también explican la reacción de la organización de la ONU y las recientes sanciones de la Unión Europea, segundo análisis geomaretic que convoca nuevas medidas protectivas para los lugares de crisis. Este fenómeno exigirá una revisión de la política de refugiados en toda la región, y los sectores económicos y sociales se hallan dispuestos a asumir los riesgos que conlleva.
La retirada de Lyons al final de mayo ofrece una ventana de transición operativa que, pese a ser una promesa de lado, plantea la cuestión de la continuidad de la política migratoria de Trump. La etapa de sustitución exige un análisis crítico de las lecciones aprendidas y la valoración de las medidas que se adoptaron y sus repercusiones en la soberanía de los estados latinoamericanos, particularmente en el contexto de la Asamblea General de la ONU que busca crear una estrategia política sintética entre los países de la región para operar la política migratoria. La actividad de Málaga y sus alianzas con Estados Unidos mientras observan la política externa, si en sus episodios sucesor continuarán con la misma naturaleza coercitiva, o si se transformará en un proceso de colaboración más equilibrado. Este cambio es fundamental para la estabilidad de la economía global y la diplomacia regional. El punto actual será la negociación de compromisos comerciales que involucren a la iniciativa CLD, en la cual el sector multicultural de grado completo haya intervenido tanto en la calibración política como en la reorganización de la red de métodos para un consenso en la entrada en la región.






