Autoridades departamentales buscan preservar patrimonio arquitectónico y turístico afectado por el temblor
El gobernador del Quindío, Juan Miguel Galvis Bedoya, ha elevado una solicitud formal ante las instancias competentes para frenar la demolición programada del mirador ‘Colina Iluminada’ en Filandia y de la parroquia del municipio de Montenegro, dos estructuras emblemáticas que resultaron severamente comprometidas tras el sismo del pasado 10 de agosto que sacudió la región cafetera colombiana.
La medida, anunciada en las últimas horas, responde a una creciente presión ciudadana y de sectores académicos, culturales y gremiales que advierten sobre la pérdida irreversible de patrimonio histórico y arquitectónico si se ejecutan los planes de derribo sin antes agotar todas las alternativas de restauración y consolidación estructural.
El sismo del 10 de agosto: antecedentes y magnitud del daño
El movimiento telúrico, que tuvo una magnitud de 6,1 grados en la escala de Richter y epicentro en el municipio de Calarcá, generó afectaciones en más de 15 municipios del departamento. Según el balance oficial de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), se reportaron más de 2.300 viviendas con daño estructural, 12 centros educativos comprometidos y cerca de 40 bienes de interés cultural con afectaciones de distinta consideración.
Entre estos últimos, el mirador ‘Colina Iluminada’ —inaugurado en 2018 y convertido en uno de los principales atractivos turísticos de Filandia, puerta de entrada al Paisaje Cultural Cafetero Patrimonio de la Humanidad— presentó fisuras críticas en su estructura de concreto y en los pilotes de cimentación, lo que llevó a la Alcaldía municipal a decretar su cierre preventivo y, semanas después, a autorizar su demolición controlada por riesgo de colapso inminente.
La parroquia de Montenegro: símbolo de identidad religiosa y cultural
Paralelamente, la parroquia San Juan Bautista de Montenegro, construcción de mediados del siglo XX con elementos de arquitectura republicana y valor sentimental para generaciones de montenegrinos, sufrió desprendimientos en su fachada principal, daño en la torre campanario y compromiso estructural en la nave central. El informe técnico de la Curia Diocesana y de la Dirección de Patrimonio del Ministerio de Cultura recomendó su demolición parcial, decisión que ha generado rechazo en la comunidad católica y en defensores del patrimonio local.
«No se trata solo de ladrillos y concreto, sino de la memoria colectiva de nuestros pueblos», manifestó el padre Carlos Arturo Ramírez, párroco del templo, durante una vigilia ciudadana realizada el pasado domingo frente a la iglesia. «Esta parroquia ha sido testigo de bodas, bautizos, funerales y de la historia viva de Montenegro. Pedimos que se explore cada posibilidad técnica antes de decidir su destrucción».
Argumentos técnicos y jurídicos de la Gobernación
En la solicitud presentada ante el Ministerio de Cultura, el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) y la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo, la Gobernación argumenta que los informes estructurales preliminares no contemplaron intervenciones de refuerzo ni shoring (apuntalamiento) como alternativas viables, limitándose a recomendar la demolición por criterios de seguridad inmediata.
«Existen tecnologías actuales de inyección de resinas, micropilotes y refuerzo con fibra de carbono que podrían estabilizar ambas estructuras sin necesidad de demolerlas», explicó la ingeniera civil María Fernanda López, asesora de la Secretaría de Infraestructura departamental. «Lo que solicitamos es un plazo de 90 días para que expertos en patrimonio y ingeniería sísmica evalúen estas opciones con rigor».
Además, el documento invoca el Decreto 1080 de 2015 (Decreto Único Reglamentario del Sector Cultura) y la Ley 163 de 1959, que establecen la obligación del Estado de proteger el patrimonio cultural de la nación y exigen que cualquier intervención en bienes de interés cultural cuente con concepto favorable del Ministerio de Cultura.
Impacto turístico y económico para la región
El mirador ‘Colina Iluminada’ recibe, en temporada alta, un promedio de 1.200 visitantes diarios y genera empleo directo e indirecto para más de 80 familias de Filandia entre guías, artesanos, vendedores ambulantes y servicios de hospedaje y gastronomía. Su demolición supondría, según estimaciones de la Cámara de Comercio de Armenia y el Quindío, pérdidas económicas superiores a los 2.500 millones de pesos anuales solo en derrama turística directa.
«Filandia vive del turismo y el mirador era nuestra tarjeta de presentación», afirma César Augusto Giraldo, presidente de la Asociación de Operadores Turísticos del Quindío. «Su pérdida no solo es patrimonial, es un golpe duro a la economía local que aún no se recupera del todo de la pandemia. Si hay forma de salvarlo, hay que hacer todo lo humanamente posible».
El factor climático: lluvias recientes y estabilidad del terreno
Un elemento que añade urgencia al debate son las lluvias intensas registradas en la región durante las últimas tres semanas, asociadas al fenómeno de La Niña. Según el IDEAM, los acumulados pluviométricos en Filandia y Montenegro superan en un 40% los promedios históricos para septiembre, lo que incrementa el riesgo de movimientos en masa y socavación de cimentaciones en estructuras ya debilitadas por el sismo.
No obstante, la Gobernación sostiene que las lluvias también han permitido detectar que los sistemas de drenaje del mirador funcionan correctamente y que no hay evidencia de deslizamientos activos en la ladera donde se asienta la estructura, lo que contradice parcialmente los informes de riesgo geológico que fundamentaron la orden de demolición.
Panorama futuro y próximos pasos
Se espera que en los próximos 10 días hábiles el Ministerio de Cultura emita un pronunciamiento oficial sobre la solicitud de suspensión. De ser favorable, se conformaría una mesa técnica interdisciplinaria con representantes del ICANH, la Universidad del Quindío, el Servicio Geológico Colombiano, la Curia Diocesana y la comunidad local para definir un plan de intervención integral que contemple diagnóstico estructural avanzado, diseño de refuerzo sísmico, plan de financiamiento y cronograma de ejecución.
Entretanto, ambas estructuras permanecen acordonadas y bajo vigilancia permanente de la Defensa Civil y el Cuerpo de Bomberos Voluntarios. La Alcaldía de Filandia ha habilitado un mirador temporal en el sector de La Esperanza, mientras que la parroquia de Montenegro celebra sus eucaristías en el salón comunal y en una carpa instalada en el atrio del templo.
La decisión final sentará un precedente crucial para la gestión del patrimonio en zona de alto riesgo sísmico en Colombia, donde la tensión entre seguridad estructural y preservación cultural plantea dilemas técnicos, éticos y presupuestales que exigen respuestas innovadoras y participativas.





















