Antecedentes del sismo que sacudió a la ciudad
El pasado 9 de septiembre de 2026, a las 03:14 a.m., un sismo de magnitud 6.8 sacudió el suroeste de Colombia, con epicentro ubicado a unos 15 kilómetros al suroeste de Cali. El temblor, percibido con intensidad VII en la escala de Mercalli, provocó el derrumbe de varios edificios antiguos en el centro histórico, dañó infraestructuras vialas y dejó a miles de personas sin acceso a servicios básicos. Las autoridades reportaron inicialmente 12 fallecidos y más de 200 heridos, cifras que, tras las labores de rescate, se ajustaron a 18 decesos y 273 lesionados. La rápida activación del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo permitió la llegada de equipos de emergencia de Bogotá, Medellín y de la Brigada de socorristas mexicanos Los Topos Aztecas, quienes trabajaron incansablemente en la búsqueda de sobrevivientes bajo los escombros.
Un mes después: la jornada de silencio y recuerdo
Con el objetivo de honrar la memoria de quienes perdieron la vida y reconocer el esfuerzo de los rescatistas, la Alcaldía de Cali, bajo la dirección del alcalde Alejandro Eder, estableció una jornada conmemorativa que se cumplirá exactamente un mes después del fenómeno sísmico. A las 10:00 a.m. del 9 de octubre de 2026, la ciudad observará 90 segundos de silencio, durante los cuales se detendrán las actividades comerciales, el transporte público y las labores institucionales. Simultáneamente, las campanas de las iglesias más emblemáticas de la ciudad —como la Catedral de San Pedro, la Iglesia de La Ermita y el Templo de San Antonio— repicarán un toque solemne que se extenderá por varios barrios, simbolizando la unidad y el duelo colectivo.
Participación de brigadas internacionales y apoyo humanitario
La presencia de los Topos Aztecas fue uno de los aspectos más destacados de la respuesta inmediata. El equipo mexicano, especializado en rescate urbano, llegó a Cali menos de 12 horas después del terremoto y estableció un puesto de mando en el Parque de las Banderas. Junto a ellos, trabajaron unidades de la Cruz Roja Colombiana, el Cuerpo de Bomberos de Cali y voluntarios locales que lograron rescatar a 34 personas atrapadas bajo los escombros. La cooperación internacional no solo se limitó al rescate; también se facilitó la distribución de kits de higiene, mantas y alimentos de emergencia a través de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), beneficiando a más de 5.000 familias afectadas.
Impacto socioeconómico y proceso de reconstrucción
Más allá de la pérdida humana, el sismo dejó secuelas materiales significativas. Según el Instituto de Investigación y Desarrollo Urbano (IDU), aproximadamente 1.200 viviendas sufrieron daños estructurales de grado medio o alto, y alrededor de 300 locales comerciales fueron declarados inhabitable. El gobierno departamental anunció un plan de reconstrucción con una inversión inicial de 250 millones de pesos, enfocado en la reforzamiento de edificaciones vulnerables, la reparación de vías principales y la implementación de un sistema de alerta temprana sísmica en instituciones educativas y centros de salud. Los primeros meses han visto el inicio de obras de refuerzo en el barrio San Antonio y la reparación del puente sobre el río Cauca, cuya apertura se prevé para el primer trimestre de 2027.
Visión a futuro: lecciones aprendidas y preparación continua
El terremoto de septiembre de 2026 ha servido como un recordatorio crítico de la vulnerabilidad sísmica de la región occidental de Colombia. Expertos de la Universidad del Valle y del Servicio Geológico Colombiano han insistido en la necesidad de actualizar los códigos de construcción y de realizar simulacros de evacuación trimestrales en colegios y empresas. La Alcaldía de Cali ha comprometido la creación de una Mesa Permanente de Gestión del Riesgo, que integrará a autoridades municipales, académicos, representantes de la sociedad civil y organismos internacionales para monitorear el cumplimiento de los planes de mitigación y responder de forma coordinada ante futuros eventos. Mientras la ciudad guarda sus 90 segundos de silencio, el eco de las campanadas invita a la reflexión y al compromiso de construir una Cali más resiliente y segura para todas sus generaciones.





















