Nuevo golpe a las estructuras criminales en el Caribe colombiano
En una operación coordinada entre el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC), la Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación, cuatro internos considerados de alta peligrosidad fueron trasladados durante las últimas horas desde centros penitenciarios de Barranquilla hacia establecimientos de máxima seguridad en el interior del país. La movilización forma parte de una estrategia sostenida para desarticular las redes de mando y control que organizaciones delincuenciales como ‘Los Pepes’ y ‘Los Costeños’ mantenían desde el interior de las cárceles.
Entre los reclusos reubicados destaca la figura de Kenner Russo Romero, señalado por las autoridades como sicario de la estructura ‘Los Pepes’ y quien cobró notoriedad mediática en noviembre de 2024 al sonreír desafiante ante las cámaras durante su captura y la toma de la fotografía policial oficial. La imagen, que se viralizó en redes sociales y medios de comunicación, fue interpretada por analistas de seguridad como un mensaje de poder y desprecio hacia la institucionalidad, característico de las dinámicas de intimidación que estas bandas emplean para consolidar su dominio territorial.
Antecedentes: la ofensiva contra ‘Los Costeños’ y ‘Los Pepes’
El operativo de este jueves no es un hecho aislado. Hace apenas semanas, 20 internos vinculados a las mismas estructuras habían sido reubicados en penales de alta seguridad en ciudades como Bogotá, Bucaramanga, Valledupar y Popayán. Según fuentes judiciales consultadas, la decisión obedece a información de inteligencia que advertía la planificación de atentados, extorsiones y homicidios selectivos ordenados desde los patios de las cárceles barranquilleras.
Las estructuras ‘Los Costeños’ y ‘Los Pepes’ mantienen una disputa sangrienta por el control del microtráfico, las rutas de narcotráfico hacia el Caribe y la extorsión a comerciantes y transportadores en el área metropolitana de Barranquilla, Soledad, Malambo y Puerto Colombia. Los informes de la Policía Metropolitana indican que, solo en 2025, se registraron más de 300 homicidios atribuidos a esta confrontación, cifra que coloca a la región entre las más violentas del país.
Perfiles criminales y procesos judiciales abiertos
De acuerdo con el reporte oficial, los cuatro trasladados cuentan con anotaciones judiciales vigentes y procesos penales en curso por delitos que incluyen homicidio agravado, concierto para delinquir agravado, tráfico de estupefacientes, porte ilegal de armas de fuego y extorsión. En el caso específico de Russo Romero, la Fiscalía le imputa al menos doce homicidios selectivos cometidos entre 2022 y 2024, así como su participación en la estructura financiera de ‘Los Pepes’ mediante el cobro de ‘vacunas’ a negocios del sector centro y norte de la capital del Atlántico.
Los otros tres reclusos —cuyas identidades se reservan por seguridad procesal— serían cabecillas de zona y coordinadores logísticos de ambas organizaciones. Según expedientes judiciales, uno de ellos dirigía la distribución de estupefacientes en el barrio Las Malvinas, mientras que otro fungía como nexo entre la estructura carcelaria y los ‘frentes’ urbanos que ejecutan los homicidios en las calles.
La sonrisa que desafió al Estado: simbolismo y consecuencias
La fotografía de Kenner Russo Romero sonriendo al momento de su captura en noviembre de 2024 se convirtió en símbolo de la impunidad percibida por las estructuras criminales. En su momento, el entonces alcalde de Barranquilla y el comandante de la Policía Metropolitana calificaron el gesto como «una burla a las víctimas y a la justicia», anunciando medidas especiales de custodia.
Expertos en criminología consultados explican que este tipo de actitudes responden a códigos culturales de las bandas, donde la ostentación de tranquilidad ante la captura busca transmitir a los integrantes en libertad que la organización sigue operativa y que la prisión no rompe la cadena de mando. Sin embargo, el traslado actual busca precisamente romper esa continuidad, aislando a los cabecillas de sus redes de comunicación externa.
Medidas de seguridad y panorama futuro
El director del INPEC confirmó que los traslados se realizaron bajo estrictos protocolos de seguridad, con apoyo de unidades especiales del Ejército Nacional y la Policía, empleando vehículos blindados y rutas alternas para evitar intentos de rescate. Asimismo, se informó que en los penales de destino —que cuentan con bloques de alta seguridad y sistemas de videovigilancia las 24 horas— los internos permanecerán en régimen de aislamiento controlado, con restricciones severas en comunicaciones, visitas y actividades comunes.
Desde el Ministerio de Justicia se anunció que se evaluarán nuevos traslados masivos en las próximas semanas, priorizando a aquellos reclusos que, según inteligencia penitenciaria, mantienen capacidad de mando desde la reclusión. Paralelamente, la Fiscalía avanza en procesos de extinción de dominio contra bienes muebles e inmuebles presuntamente adquiridos con rentas ilícitas de estas organizaciones, buscando golpear su estructura financiera.
Analistas de seguridad advierten que, si bien los traslados debilitan el control territorial inmediato, pueden generar reacciones violentas en las calles mientras las estructuras intentan recomponer sus mandos. La Policía Metropolitana ha activado planes de contingencia en barrios críticos y mantiene operativos de saturación en zonas de alta conflictividad para prevenir represalias.





















