Un hito histórico para la salud pública en el nororiente
El Hospital Universitario de Santander (HUS) ha dado un paso trascendental en la historia de la medicina crítica en Colombia al convertirse en la primera entidad pública de salud del nororiente colombiano en poner en marcha la terapia de Oxigenación por Membrana Extracorpórea (ECMO). Este logro posiciona a la institución como un referente de alta complejidad para una vasta región que comprende los departamentos de Santander, Norte de Santander, Cesar, Arauca y el sur de Bolívar, eliminando la barrera geográfica que obligaba a los pacientes más graves a ser trasladados a centros de Bogotá o Medellín.
La entrada en operación de esta tecnología representa no solo una adquisición de equipos de última generación, sino la culminación de un proceso riguroso de certificación de talento humano, adecuación de infraestructura crítica y articulación de protocolos de seguridad que cumplen con los estándares internacionales de la Organización de Soporte Vital Extracorpóreo (ELSO).
Qué es la terapia ECMO y por qué es vital para la supervivencia
La ECMO (Extracorporeal Membrane Oxygenation) es una técnica de soporte vital avanzado que funciona como un pulmón y/o corazón artificial externo. Permite oxigenar la sangre y eliminar el dióxido de carbono fuera del cuerpo del paciente, dándole tiempo a los órganos nativos para recuperarse de fallas agudas severas. Está indicada en casos de síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA) refractario, shock cardiogénico postinfarto, falla cardíaca poscardiotomía, o como puente para trasplante de pulmón o corazón.
A diferencia de la ventilación mecánica convencional, la ECMO permite «descansar» el pulmón lesionado evitando el daño inducido por la presión y el volumen (barotrauma y volutrauma), lo que aumenta drásticamente las tasas de supervivencia en patologías que, de otro modo, tendrían una mortalidad superior al 80 %. Su implementación requiere una circuitación sanguínea continua monitoreada las 24 horas por perfusionistas clínicos, intensivistas especializados y enfermería de cuidados críticos con entrenamiento específico en anticoagulación y manejo de emergencias del circuito.
El camino hacia la implementación: infraestructura, talento y gestión
La materialización de este programa no fue un evento espontáneo, sino el resultado de una planificación estratégica de varios años. El HUS debió superar desafíos financieros y logísticos considerables: la adquisición de consolas ECMO de última tecnología (capaces de modos VV y VA), sistemas de monitoreo hemodinámico avanzado, ecocardiografía transesofágica intraoperatoria y la adecuación de cubículos de UCI con capacidad de soporte de gases medicinales, energía ininterrumpida (UPS) y planta de tratamiento de agua para diálisis continua asociada (CRRT), frecuente en estos pacientes.
El factor humano fue el pilar central. La institución invirtió en la formación especializada de su equipo multidisciplinario —médicos intensivistas, cirujanos cardiovasculares, perfusionistas, enfermeros jefes y terapeutas respiratorios— mediante rotaciones en centros de excelencia nacional e internacional acreditados por ELSO. Se establecieron comités de ética y selección de candidatos, protocolos de anticoagulación con monitoreo de anti-Xa y tromboelastografía (ROTEM/TEG), y rutas de activación rápida («Código ECMO») que garantizan la canulación en menos de 60 minutos desde la indicación médica.
Impacto regional: descentralización de la alta complejidad
Hasta antes de este anuncio, un paciente en Bucaramanga, Cúcuta o Valledupar que requería ECMO enfrentaba una carrera contra el tiempo: la gestión de cupo en Unidades de Cuidados Intensivos de tercer nivel en el interior del país, la disponibilidad de ambulancias medicalizadas o aviones medicalizados para el traslado, y el riesgo inherente al transporte de un paciente inestable con soporte ventilatorio máximo. Estudios internacionales demuestran que el traslado interhospitalario en ECMO —aunque factible— incrementa la morbimortalidad por complicaciones logísticas, des cánulación accidental o interrupción de la cadena de frío de hemoderivados.
La disponibilidad local reduce a cero el tiempo de «puerta a canulación» para la población afiliada al régimen subsidiado y contributivo de la región, democratizando el acceso a una terapia que en el sector privado tiene costos que superan los 50-80 millones de pesos por semana, inalcanzables para la mayoría de las familias colombianas sin una red pública robusta.
El rol de la red pública y la habilitación del Ministerio
Este avance fue posible gracias a la articulación entre la Gerencia del HUS, la Secretaría de Salud de Santander y el Ministerio de Salud y Protección Social, quien otorgó la habilitación específica para el servicio de «Soporte Vital Extracorpóreo» tras verificar el cumplimiento de la Resolución 3100 de 2019 y los lineamientos de la Misión de Alta Complejidad. La gobernación de Santander, a través de su plan de desarrollo «Santander Nos Une», priorizó la asignación de recursos de regalías y estampilla pro-salud para la dotación tecnológica, entendiendo que la soberanía en salud crítica es un determinante de equidad territorial.
El caso del HUS contrasta con la realidad de otras regiones del país donde la ECMO sigue siendo prerrogativa casi exclusiva de la medicina privada, generando una inequidad en el derecho fundamental a la salud. La experiencia santandereana sirve de modelo replicable para hospitales universitarios públicos como el Universitario del Valle, el Universitario de Caracas o el San Juan de Dios en Bogotá, que buscan consolidar sus propios programas.
Panorama futuro: consolidación, pediatría y formación de entrenadores
La dirección médica del HUS ha trazado una hoja de ruta a tres años que incluye la acreditación como Centro de Excelencia ELSO (Gold Level), lo que exige mantener volúmenes mínimos de casos, tasas de supervivencia por encima del promedio internacional y participación activa en registros multicéntricos y investigación clínica. Un objetivo estratégico es la implementación de ECMO pediátrica y neonatal, dado que el HUS es centro de referencia materno-perinatal de alto riesgo; esto requerirá la incorporación de cirujanos cardiovasculares pediátricos y perfusionistas dedicados a circuitos de bajo priming.
Asimismo, se proyecta la creación de un Centro de Simulación Avanzada en ECMO para entrenar a equipos de otros hospitales públicos de la red nororiental, fortaleciendo la «Red de Soporte Vital Extracorpóreo Regional». Esto permitiría que hospitales de segundo nivel en ciudades como Barrancabermeja, Ocaña o Aguachica identifiquen candidatos temprano, inicien estabilización y activen la remisión oportuna, evitando el deterioro irreversible previo a la canulación.
Expectativas del gremio médico y la comunidad científica
Sociedades científicas como la Asociación Colombiana de Medicina Crítica y Cuidados Intensivos (AMCI) y la Sociedad Colombiana de Cirugía Cardiovascular han celebrado la iniciativa, calificándola como un «salto cuántico en la capacidad de respuesta del sistema público». Expertos consultados coinciden en que el éxito sostenible dependerá de la auditoría de resultados transparente, la publicación de outcomes locales en revistas indexadas y la garantía presupuestal plurianual que blinde el programa contra ciclos políticos.
En palabras de un vocero del equipo de coordinación del programa: «No hemos comprado una máquina; hemos construido una capacidad institucional. La ECMO no salva vidas por sí sola; la salvan los protocolos, la enfermería vigilante, la perfusionista a las 3 de la mañana y la decisión ética de ofrecer lo mejor de la ciencia a quien no puede pagarlo». El HUS inicia así una nueva era donde la geografía deja de ser sentencia de muerte para el fallo cardiorrespiratorio agudo en el nororiente de Colombia.





















