El pasado fin de semana, un temblor de magnitud 5.2 registrado en el departamento del Cauca provocó una cadena de reacciones geológicas que se hicieron evidentes en la zona rural de Puerto Escondido, Córdoba, donde residentes reportaron la aparición de nuevas bocas de emanación de lodo y gases en terrenos agrícolas previamente afectados por eventos similares en 2023.
Antecedentes de la actividad de volcanes de lodo en Puerto Escondido
En agosto de 2023, una falla geológica abrió grietas de varios metros en la misma localidad, provocando la evacuación de más de 300 familias, la pérdida de cultivos de yuca, plátano y ganado, y dejando secuelas en la infraestructura vial que aún hoy se están reparando. Ese episodio, catalogado como un fenómeno de vulcanismo de lodo, puso en alerta a las autoridades ambientales y de gestión del riesgo, que desde entonces mantuvieron una vigilancia constante mediante sensores de desplazamiento y monitoreo de emisiones de metano.
Situación actual tras el reciente temblor
Tras el reciente sismo, los equipos de la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y del San Jorge (CVS) y del Servicio Geológico Colombiano constataron, mediante sobrevuelos y inspecciones de campo, la activación de al menos tres nuevas bocas de lodo que expulsan material viscoso a una temperatura cercana a los 30 °C y liberan olores sulfúricos característicos. Los expertos destacan que, aunque la actividad no ha alcanzado niveles explosivos, la presión subterránea aumentada por el temblor podría prolongar la emisión durante semanas o meses.
Impacto en la población y el medio ambiente
Las comunidades cercanas, mayormente dedicadas a la agricultura de subsistencia y la pesca artesanal, han visto cómo sus parcelas se inundaron parcialmente con lodo, afectando aproximadamente 150 hectáreas de siembras y poniendo en riesgo la seguridad alimentaria de unas 800 personas. Además, la contaminación de los corrientes cercanas por metano y sulfuro de hidrógeno ha generado preocupación entre los pescadores, quienes reportaron una disminución notable en la captura de especies como el bagre y la mojarra.
Medidas de respuesta y perspectivas a futuro
Ante la situación, la Gobernación de Córdoba, en coordinación con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y la CVS, ha instaurado un puesto de mando unificado que realiza monitoreo las 24 horas, ha delimitado zonas de exclusión alrededor de las bocas activas y ha distribuido kits de protección respiratoria a las familias más expuestas. Se está evaluando la posibilidad de realizar obras de drenaje superficial para desviar el flujo de lodo hacia áreas menos productivas, mientras se estudian alternativas de reubicación temporal para los hogares más vulnerables. Los científicos advierten que, si la actividad sísmica persiste en la región occidental del país, podrían reactivarse otros focos de vulcanismo de lodo en la cuenca del Sinú, lo que obliga a mantener una estrategia de prevención a largo plazo.
Además, se ha anunciado la instalación de una red de sensores sísmicos y geodésicos de última generación que permitirá detectar variaciones en la deformación del terreno con precisión de milímetros, lo que facilitará la emisión de alertas tempranas a la población. Las autoridades locales también han intensificado las campañas de sensibilización, realizando talleres en las escuelas rurales sobre cómo actuar frente a emanaciones de gases tóxicos y cómo proteger los animales de granja. Se espera que, con estos esfuerzos, se reduzca el impacto socio‑económico de futuros eventos y se fortalezca la resiliencia de las comunidades de Puerto Escondido.





















