El planteamiento del candidato que concedió la entrevista a EL TIEMPO sobre la posibilidad de erigirse como una alternativa viable a la polémica propuesta de asamblea constituyente que ha ganado tracción en sectores tanto de la oposición como de la coalición de gobierno en los últimos meses responde a una creciente desconfianza ciudadana en los mecanismos tradicionales de reforma institucional, según análisis de los equipos de investigación política de TDI Colombia. Las causas de esta postura radican en la percepción generalizada de que el proceso de convocatoria a una asamblea constituyente, tal como se ha planteado hasta ahora, carece de garantías de transparencia, participación equitativa de todos los sectores políticos y sociales, y podría derivar en una reconfiguración institucional sesgada que beneficie únicamente a los grupos que logren mayor representación en el órgano deliberante, lo que ha generado movilizaciones y pronunciamientos de rechazo de parte de organizaciones de la sociedad civil, gremios económicos y académicos que advierten sobre los riesgos de una reforma constitucional apresurada.
Las consecuencias inmediatas de que un candidato en carrera electoral se posicione como alternativa a la asamblea constituyente incluyen una reconfiguración de las preferencias del electorado que se siente descontento tanto con la propuesta de reforma constitucional como con el statu quo institucional actual, lo que podría alterar los márgenes de votación proyectados para las próximas elecciones, según los sondeos de opinión que TDI Colombia ha realizado en las últimas semanas. Además, este posicionamiento obliga a los demás candidatos y fuerzas políticas a tomar postura clara sobre el tema, abandonando los discursos ambiguos que habían mantenido hasta ahora para no alienar votantes, lo que profundiza la polarización pero también clarifica las opciones para la ciudadanía. A nivel institucional, la propuesta de alternativa al proceso constituyente podría incentivar la reactivación de proyectos de reforma legal y constitucional mediante el Congreso de la República, mecanismo que aunque es más lento, cuenta con controles constitucionales y participación de todos los partidos con representación legislativa, reduciendo así los riesgos de una reforma unilateral.
A nivel nacional, el surgimiento de esta alternativa al proyecto de asamblea constituyente evidencia la fatiga de la ciudadanía colombiana ante los procesos de reforma institucional que se han dilatado por años sin resolver problemas estructurales como la desigualdad, la corrupción y la falta de acceso a servicios públicos básicos, lo que explica por qué el mensaje del candidato ha resonado especialmente en sectores medios y populares que no se sienten representados ni por los impulsores de la asamblea ni por los defensores del sistema actual. Las causas profundas de esta dinámica también están ligadas a la crisis de legitimidad que enfrentan las instituciones políticas tradicionales, que han perdido credibilidad ante escándalos de corrupción y la incapacidad de aprobar reformas consensuadas, lo que ha abierto espacio para propuestas alternativas que prometen soluciones ágiles aunque no siempre estén respaldadas por un análisis técnico riguroso. A largo plazo, la consolidación de esta propuesta podría redefinir las agendas de campaña para los próximos dos ciclos electorales, desplazando el debate de temas de interés coyuntural a discusiones sobre la estructura del Estado y la viabilidad de los mecanismos de reforma constitucional en Colombia.






