Magnitud y epicentro del sismo
Un potente terremoto de magnitud 7,7 sacudió la madrugada de este sábado la zona norte de Panamá, con epicentro ubicado en aguas del Caribe, frente a la costa de la provincia de Colón. El movimiento telúrico, registrado a las 02:31 hora local (07:31 GMT), se sintió con fuerza en Ciudad de Panamá, Colón y provincias vecinas, así como en regiones de Costa Rica y Colombia. La profundidad del hipocentro, estimada en 10 kilómetros, amplificó la percepción en superficie y generó alertas de tsunami en el Caribe panameño y costas colombianas, que fueron levantadas horas después tras evaluar la ausencia de olas destructivas.
Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el sismo tuvo una intensidad Mercalli modificada de VII (muy fuerte) en áreas cercanas al epicentro, lo que implica daños moderados en estructuras vulnerables y grietas en edificaciones mal construidas. En Panamá, las autoridades reportaron al menos 12 heridos leves, cortes de energía eléctrica en sectores de Colón y daños en la infraestructura vial, incluyendo el colapso parcial de un puente en la carretera panamericana.
Impacto en la aviación y desvío de vuelos
El temblor obligó al cierre temporal del Aeropuerto Internacional de Tocumen, principal hub de conexiones de Centroamérica, mientras se inspeccionaban pistas, terminales y sistemas de navegación. Como medida preventiva, al menos 14 vuelos comerciales con destino a Panamá fueron desviados a aeropuertos alternados en Colombia, Costa Rica y República Dominicana. En territorio colombiano, los aeropuertos Ernesto Cortissoz (Barranquilla), Rafael Núñez (Cartagena) y Alfonso Bonilla Aragón (Cali) recibieron la mayor parte de las aeronaves desviadas, absorbiendo a más de 2.300 pasajeros en tránsito.
La Aeronáutica Civil (Aerocivil) activó de inmediato su Plan de Contingencia Aeronáutica, coordinando con las aerolíneas la reprogramación de itinerarios, el suministro de combustible y la asistencia en tierra para tripulaciones y pasajeros varados. «La prioridad es garantizar la seguridad operacional y el bienestar de los usuarios», señaló el director de Aerocivil, Sergio París, en un comunicado oficial.
Coordinación entre Aerocivil y Alcaldía de Barranquilla
Dada la proximidad geográfica y la capacidad operativa del Aeropuerto Ernesto Cortissoz, ubicado en el municipio de Soledad (Área Metropolitana de Barranquilla), la Aerocivil y la Alcaldía Distrital establecieron un puesto de mando unificado para gestionar la emergencia. El alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, desplazó equipos de la Secretaría de Salud, Gestión del Riesgo y Tránsito hacia la terminal aérea para atender necesidades humanitarias: hidratación, alimentación, alojamiento temporal y apoyo psicosocial.
«Hemos dispuesto albergues transitorios en coliseos y hoteles conveniados, además de corredores viales preferenciales para el traslado de pasajeros hacia sus destinos finales o puntos de conexión», explicó el secretario de Gobierno, José Miguel Alzate. La articulación incluye a Migración Colombia, Policía Aeroportuaria y la Cruz Roja Colombiana, que habilitó una línea de restablecimiento de contacto familiar.
Protocolo de atención a pasajeros y tripulación
Los protocolos internacionales (Anexo 9 de OACI y manual IATA) fueron aplicados rigurosamente: revisión de documentación de viajeros en tránsito sin visa colombiana, emisión de salvoconductos temporales, y coordinación con consulados de países afectados (Estados Unidos, México, España, entre otros). Las aerolíneas Copa Airlines, Avianca, Wingo y LATAM desplegaron personal adicional y reprogramaron vuelos de recuperación para las próximas 48 horas, priorizando conexiones hacia Sudamérica y el Caribe.
Para la tripulación, se activaron los periodos de descanso obligatorios según regulación aeronáutica, alojándolos en hoteles cercanos al aeropuerto bajo supervisión de medicina aeronáutica. Hasta el momento, no se reportan incidentes de salud graves entre los ocupantes de los vuelos desviados.
Antecedentes sísmicos en la región y riesgo de tsunami
La zona de subducción del Caribe, donde la placa del Caribe se sumerge bajo la placa Sudamericana, genera sismos interplacas de gran magnitud cada 50-100 años. El evento de 1882 (magnitud estimada 7,9) y el de 1991 (7,6 en Limón, Costa Rica) son referentes históricos. El sismo actual ocurrió en un segmento sísmicamente activo conocido como la Fosa de Panamá, donde la acumulación de tensión tectónica era monitoreada por la Red Sismológica Nacional de Panamá y el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (OVSICORI).
La alerta de tsunami, emitida por el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico (PTWC), cubrió costas de Panamá, Colombia, Costa Rica, Nicaragua y Jamaica. Aunque se registraron variaciones del nivel del mar de hasta 40 centímetros en Puerto Colón, no se observaron olas de inundación. La Dirección General Marítima (Dimar) de Colombia mantuvo la vigilancia en puertos de Cartagena, Santa Marta y Turbo, levantando la alerta a las 10:15 hora local.
Panorama futuro y recomendaciones
Las réplicas, algunas superiores a magnitud 5,0, continuarán durante semanas. Aerocivil mantendrá la flexibilidad operacional en aeropuertos del norte colombiano para absorber posibles nuevos desvíos. Se recomienda a viajeros con conexiones en Panamá consultar estado de vuelos en tiempo real, mantener comunicación con aerolíneas y seguir indicaciones de autoridades locales.
En el mediano plazo, la comunidad técnica aboga por fortalecer la infraestructura aeroportuaria resiliente en la región Caribe colombiana, mejorar los planes de contingencia binacionales y realizar simulacros conjuntos Panamá-Colombia. La experiencia de este evento subraya la vulnerabilidad compartida ante amenazas geológicas y la necesidad de una cooperación transfronteriza más allá de lo aeronáutico, integrando protección civil, salud pública y gestión de riesgos.



















