Hallazgo macabro en zona rural de la capital nariñense
Las autoridades judiciales y policiales adelantan una exhaustiva investigación para esclarecer las circunstancias que rodearon la muerte de Blanca Emeria Pardo Rosero, una mujer de 72 años cuyo cuerpo fue hallado sin vida en un potrero del municipio de Pasto, presentando evidentes signos de violencia física y abuso sexual. El macabro descubrimiento, ocurrido en días pasados, ha generado una ola de indignación y consternación en la comunidad nariñense, que exige celeridad y justicia en un caso que revive el flagelo de la violencia de género contra las personas adultas mayores en el país.
Según los primeros reportes oficiales, el cadáver fue localizado en un sector rural de la capital del departamento de Nariño, en avanzado estado de descomposición, lo que sugiere que la víctima pudo haber permanecido varias horas o incluso días en el lugar antes de ser encontrada. La Policía Nacional, a través de su Seccional de Investigación Criminal (SIJIN) y el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía General de la Nación, asumió la cadena de custodia y el levantamiento del cuerpo, ordenando de inmediato la práctica de la necropsia de rigor en el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses para determinar con exactitud la causa de la muerte y recopilar evidencia biológica que permita identificar a los responsables.
El desgarrador testimonio de la hija y el clamor familiar
En medio del dolor, la hija de la víctima ha roto el silencio para entregar un duro relato público en el que denuncia la saña con la que fue asesinada su madre y exige a las instituciones que no permitan que este caso quede en la impunidad. «No es hora de callar», enfatizó la familiar en declaraciones a medios locales, describiendo a Blanca Emeria como una mujer trabajadora, tranquila y querida en su entorno, cuya vida fue segada de la manera más atroz. La familia ha solicitado formalmente a la Fiscalía que el caso sea tipificado y juzgado como feminicidio agravado, dada la edad de la víctima, la vulnerabilidad intrínseca y la violencia sexual ejercida, circunstancias que, de comprobarse, acarrearían las penas más severas contempladas en el Código Penal colombiano (Ley 1761 de 2015).
Contexto: la violencia contra la mujer mayor, una crisis invisibilizada
Este trágico suceso no es un hecho aislado. Organizaciones defensoras de derechos humanos y la Defensoría del Pueblo han alertado reiteradamente sobre el incremento de violencias basadas en género contra mujeres adultas mayores, un fenómeno que a menudo permanece invisible debido al aislamiento social, la dependencia económica o cuidadora, y las barreras de acceso a la justicia que enfrenta esta población. Según datos del Observatorio de Feminicidios de la Fiscalía, en lo corrido del año se han registrado decenas de casos de mujeres mayores de 60 años asesinadas en contextos de violencia intrafamiliar o por actores desconocidos, muchas de ellas tras sufrir agresiones sexuales.
El caso de Blanca Emeria Pardo Rosero pone de relieve la urgencia de fortalecer las rutas de atención y protección diferencial para este grupo poblacional, así como la necesidad de que los entes territoriales implementen estrategias de prevención en zonas rurales, donde la presencia estatal es limitada y la denuncia resulta más compleja.
Avances judiciales y panorama inmediato
Hasta el momento, las autoridades no han entregado un balance oficial sobre capturas o identificación de sospechosos, aunque fuentes cercanas a la investigación indicaron que se siguen varias líneas hipótesis, entre las que no se descarta la participación de personas conocidas por la víctima o de su entorno cercano. La Fiscalía ha dispuesto un equipo especializado de fiscales de la Dirección Especializada contra las Violencias de Género para priorizar el proceso, mientras que la Alcaldía de Pasto, a través de la Secretaría de la Mujer y Equidad de Género, ha activado el acompañamiento psicosocial y jurídico a la familia doliente.
La comunidad pastusa, por su parte, ha convocado velatones y plantones pacíficos frente al Palacio de Justicia para exigir resultados concretos y garantías de no repetición. «Exigimos que la justicia actúe con la contundencia que merece el caso de doña Blanca y de todas las mujeres que han sido silenciadas por la violencia machista», manifestó una vocera del movimiento social de mujeres de Nariño.
Un llamado a la acción institucional
Mientras la investigación avanza bajo reserva, el caso reabre el debate nacional sobre la efectividad del Sistema Nacional de Prevención, Atención y Sanción de las Violencias contra las Mujeres en los territorios. Expertos en derecho penal y género coinciden en que, más allá de la captura de los autores materiales, se requiere una respuesta estructural que incluya la judicialización de las estructuras que facilitan la impunidad, la reparación integral a las víctimas indirectas y la transformación cultural que erradique la naturalización de la violencia sobre los cuerpos de las mujeres, sin importar su edad.
La familia de Blanca Emeria Pardo Rosero espera que, con la presión social y el compromiso institucional, su madre pueda descansar en paz y que su caso se convierta en un precedente de justicia efectiva para las adultas mayores del país.




















