Contexto y antecedentes del ARC Simón Bolívar
El ARC Simón Bolívar, buque oceanográfico de la Armada Nacional de Colombia, se convirtió en el laboratorio flotante más avanzado del país tras su incorporación en 2018. Diseñado para realizar investigaciones multidisciplinarias en aguas del Caribe y el Pacífico, el navio ha participado en estudios de biodiversidad marina, monitoreo de corrientes y evaluación de fenómenos climáticos extremos. Antes de esta misión, el buque ya había realizado misiones de apoyo a la investigación pesquera y a la vigilancia de la contaminación, sentando las bases para su rol en la evaluación del Fenómeno de El Niño.
Desarrollo de la travesía de 100 días y resultados obtenidos
Entre julio y octubre de 2026, el ARC Simón Bolívar emprendió una ruta que cruzó desde el Caribe colombiano hasta las aguas ecuatorianas del Pacífico, recorriendo más de 12 000 millas náuticas. Durante el periplo, el equipo científico a bordo realizó más de 3 500 mediciones de temperatura, salinidad, corrientes y concentración de nutrientes, complementadas con observaciones atmosféricas mediante radiosondas y lidar. Los datos revelaron un aumento persistente de la temperatura superficial del mar de hasta 2 °C por encima del promedio histórico en la zona de influencia del Niño, así como una anomalía en la altura del nivel del mar que superó los 15 centímetros en ciertos sectores. Además, se detectó una disminución significativa del fitoplancton en las áreas de upwelling, lo que sugiere un posible impacto negativo sobre la cadena trófica marina.
En cuanto a los efectos en tierra, los oceanógrafos correlacionaron las anomalías oceánicas con registros de precipitaciones por debajo del promedio en la región Andina y un aumento de eventos de oleaje fuerte en la costa pacífica, lo que ha elevado el riesgo de erosión costera y de inundaciones repentinas en comunidades vulnerables.
Implicaciones para la pesca, la agricultura y la prevención de desastres
Los resultados del ARC Simón Bolívar tienen consecuencias directas para sectores clave de la economía nacional. En la pesca artesanal, la reducción de la productividad del fitoplancton podría traducirse en menores capturas de especies pelágicas como el atún y la sardina, afectando los ingresos de más de 200 000 pescadores registrados. Por otro lado, la información sobre anomalías de temperatura y precipitaciones permite a las autoridades agropecuarias ajustar los calendarios de siembra de cultivos sensibles al agua, como el arroz y el maíz, optimizando el uso de recursos hídricos y mitigando pérdidas por sequía o exceso de humedad.
En el ámbito de la prevención de desastres, los datos obtenidos alimentan los modelos de pronóstico del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), mejorando la anticipación de eventos de lluvias intensas y oleaje peligroso. La Armada planea compartir estos conjuntos de datos con el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo, con el objetivo de actualizar los mapas de amenaza y fortalecer los sistemas de alerta temprana en las zonas más expuestas.
Perspectivas futuras y próximas etapas
La misión de 100 días marca un hito, pero no el final del compromiso del ARC Simón Bolívar con la investigación del Niño. Las autoridades de la Armada anunciaron que el buque realizará nuevas campañas semestrales para monitorear la evolución del fenómeno durante los próximos dos años, incorporando sensores de acústica pasiva para estudiar el comportamiento de mamíferos marinos frente a cambios en el hábitat. Asimismo, se evalúa la posibilidad de integrar una plataforma de lanzamiento de drones oceanográficos que amplíe la cobertura espacial de las mediciones.
En el plano internacional, Colombia busca posicionarse como un nodo de colaboración en la red global de observación del Niño, proponiendo intercambios de datos con instituciones de Perú, Ecuador y Chile. Este enfoque cooperativo permitirá construir una visión más completa de la dinámica del Pacífico oriental y mejorar la capacidad de respuesta ante eventos climáticos extremos que trascienden fronteras.
Con el cierre de esta fase, el ARC Simón Bolívar reafirma su papel como plataforma estratégica de ciencia y seguridad nacional, demostrando que la inversión en capacidad oceánica se traduce en información vital para proteger los ecosistemas, las economías locales y la población frente a los retos impuestos por el cambio climático.





















