Una herramienta digital nace en el momento justo
En las horas siguientes al terremoto de magnitud 7.4 que sacudió gran parte del centro de México, la organización Asocapitales lanzó una plataforma digital diseñada para facilitar la localización de personas desaparecidas tras el seísmo. La iniciativa, surgida de la colaboración entre voluntarios tecnológicos y organizaciones de la sociedad civil, busca reunir información clave sobre quienes no han sido localizados tras el desastre, ofreciendo a familiares y amigos un espacio centralizado para compartir datos, fotos y descripciones.
El terremoto, ocurrido en la tarde del miércoles, dejó al menos 42 edificios parcialmente colapsados, según reportes preliminares del gobierno federal, y generó una ola de pánico que se tradujo en la evacuación masiva de zonas urbanas densamente pobladas como la Ciudad de México, Puebla y Morelos. En ese contexto de confusión y conmoción, la falta de un sistema coherente para rastrear a los desaparecidos se convirtió rápidamente en uno de los principales desafíos logísticos enfrentados por las autoridades y la población.
Frente a este vacío, Asocapitales — una alianza de empresas, académicos y activistas dedicados a la protección civil — desarrolló en menos de 12 horas una aplicación web accesible desde cualquier dispositivo móvil o computadora. La plataforma permite subir imágenes de personas, registrar detalles como nombre completo, edad, última dirección conocida, ropa vestida al momento del sismo y, si es posible, huellas dactilares u otras marcas distintivas físicas. Cada entrada se codifica con un número único que puede ser compartido vía redes sociales o mensajería instantánea, lo que acelera la difusión de la búsqueda.
Dentro de la primera jornada, ya se habían registrado más de 3,000 personas buscadas en la plataforma, con casos reportados desde colonias enteras en la CDMX hasta pueblos pequeños en el estado de Guerrero. La respuesta ciudadana fue tan positiva que incluso familiares de quienes aún no habían sido dados de alta expresaron interés por unirse al sistema, pidiendo que sus datos fueran ingresados de manera prioritaria.
Los creadores destacaron que la iniciativa no reemplaza a los mecanismos oficiales de búsqueda, sino que complementa el trabajo de los protocolos establecidos por el gobierno federal y los cuerpos de rescate internacionales desplegados en la zona. “Queremos actuar como un puente entre quienes buscan y quienes encuentran”, explicó uno de los coordinadores del proyecto durante una conferencia de prensa virtual. “Nuestra meta es evitar la duplicidad de esfuerzos y reducir el tiempo entre el desaparición y el reencuentro.”
La plataforma también incluye un mapa interactivo que muestra en tiempo real las zonas con mayor concentración de reportes, lo que podría ayudar a dirigir los equipos de rescate hacia los sectores más críticos. Además, se habilitó un canal de verificación de identidad para prevenir fraudes y errores, un riesgo que en situaciones de emergencia suele ser alto debido al pánico colectivo.
Reacciones de la sociedad y llamados a la solidaridad
La puesta en marcha de la herramienta fue recibida con entusiasmo por la comunidad de rescate y familiares afectados. “Antes estábamos perdidos, recorriendo calles y preguntando por cada rincón”, relató una mujer que logró localizar a su hijo de 16 años gracias al sistema. “Esta plataforma salvó horas de búsqueda y nos dio una sensación de control en medio del caos”.
No obstante, expertos en gestión de desastres advirtieron sobre la necesidad de mantener actualizada la información y evitar la saturación de la red. “Es fundamental que cada registro sea revisado por un equipo humano antes de ser publicado”, señaló un analista de la Universidad Nacional Autónoma de México. “La tecnología es aliada, pero no sustituye la empatía ni la organización terrenal”.
Mientras las autoridades continúan con las labores de inspección de infraestructura y la comunidad se mantiene en alerta por posibles réplicas, la plataforma de Asocapitales se consolida como uno de los recursos más simbólicos de la respuesta ciudadana al sismo. Su éxito podría inspirar el desarrollo de sistemas similares en otros países propensos a sismos, fortaleciendo la red de ciberseguridad y solidaridad digital en tiempos de desastre.
La situación sigue evolucionando, pero lo que queda claro es que en un mundo donde los desastres naturales son cada vez más frecuentes, la capacidad de movovilizar tecnología rápidamente no solo salva vidas, sino también el tejido emocional de las comunidades golpadas por la tragedia.





















