La publicación este viernes de la más reciente encuesta de intención de voto presidencial por parte de EL TIEMPO marca un hito en la recta final de la preparación de los comicios de 2026, pues se convierte en la primera radiografía amplia del sentir nacional tras el cierre de inscripciones de candidaturas por parte del Registraduría Nacional. Este sondeo, que según la casa encuestadora responsable encuestó a 1.500 ciudadanos en 60 municipios de las 32 entidades territoriales del país entre el 8 y el 15 de octubre, arroja tendencias que reflejan la profunda polarización que sigue dominando la política colombiana, con una intención de voto concentrada en tres grandes bloques: el oficialismo, el centro moderado y la oposición de derecha. Las causas de esta distribución de preferencias se hunden en la percepción ciudadana sobre la gestión del gobierno actual, donde el 62% de los encuestados señala que la situación económica del país ha empeorado en los últimos 12 meses, mientras que el 58% considera que la seguridad ciudadana ha retrocedido frente a los niveles de 2023. Estos factores explican el crecimiento de opciones que prometen un cambio en la política de seguridad y recuperación del empleo formal, que según el Departamento Nacional de Estadística (DANE) se mantiene en un 9,8% a nivel nacional.
LLas cifras reveladas por EL TIEMPO obligan a los equipos de campaña de las principales fuerzas políticas a recalibrar sus estrategias de cara a los próximos meses, pues la encuesta muestra un aumento de 4 puntos porcentuales en la intención de voto de las opciones de centro, que se posicionan como el tercer bloque con mayor respaldo, superando por primera vez a las candidaturas verdes que lideraron las preferencias en el primer semestre de 2024. Entre las causas de este desplazamiento de votos destaca la insatisfacción con la gestión de los gobiernos locales de las principales ciudades, donde el centro ha logrado proyectar una imagen de gestión técnica frente a la polarización de los extremos. A nivel nacional, la encuesta también evidencia un aumento en la abstención proyectada, que llegaría al 42% según los datos de intención de voto no definida, un factor que preocupa a la Misión de Observación Electoral (MOE) por su impacto en la legitimidad de los resultados. Las consecuencias de este escenario son múltiples: los partidos tradicionales acelerarán sus procesos de alianzas para evitar la fragmentación, mientras que las candidaturas independientes buscarán capitalizar la desconfianza ciudadana hacia las estructuras partidistas históricas, que según el sondeo son percibidas como ‘corruptas’ por el 71% de los encuestados.
LEl impacto nacional de la encuesta de EL TIEMPO se extiende más allá de las preferencias electorales inmediatas, pues las preguntas sobre temas de interés nacional incluidas en el sondeo revelan una priorización de la agenda ciudadana que obligará a los candidatos a ajustar sus propuestas programáticas. El 68% de los encuestados señala que la seguridad ciudadana es el principal problema que debe resolver el próximo gobierno, seguido por la inflación (62%) y la salud pública (57%), cifras que contrastan con la agenda legislativa del último año, centrada en reformas estructurales de la salud y el trabajo. Las causas de esta brecha entre la agenda política y la ciudadanía radican en la percepción de que las reformas aprobadas no han tenido un impacto tangible en el bolsillo de los ciudadanos, mientras que los índices de homicidios y extorsión han aumentado en 12% y 18% respectivamente en lo que va de 2024, según datos de la Fiscalía General de la Nación. Las consecuencias de este desajuste serán determinantes para la configuración del Congreso en 2026, pues los partidos que logren alinear sus propuestas con estas prioridades nacionales tendrán una ventaja competitiva significativa, mientras que aquellos que se mantengan anclados en disputas ideológicas del pasado correrán el riesgo de quedar marginados de la representación política nacional.
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