A 26 años de la gloria: El Mundial de Francia 98 y el nacimiento del mito eterno de Zinedine Zidane
Para cualquier amante del fútbol en Colombia, hablar del verano de 1998 es evocar una época dorada de nostalgia, estadios imponentes y el fin de una era para nuestra propia Selección. Sin embargo, más allá de nuestras fronteras, el mundo fue testigo de un fenómeno que cambiaría la historia del balompié para siempre: la consagración definitiva de Zinedine Zidane como el nuevo monarca del fútbol mundial.
La noche en la que Saint-Denis se vistió de gala
El 12 de julio de 1998 no fue un domingo cualquiera. El Stade de France bullía de emoción ante una final soñada: la poderosa Brasil de Ronaldo contra la anfitriona, una Francia que cargaba con la presión de todo un país. Fue en ese escenario donde «Zizou», con su elegancia característica y una frialdad asombrosa, anotó dos goles de cabeza que sentenciaron el destino de la Copa del Mundo.
Aquel triunfo por 3-0 sobre la ‘Canarinha’ no solo le otorgó a Francia su primera estrella, sino que elevó a Zidane al olimpo de los grandes, al nivel de figuras como Pelé o Maradona. Para los expertos, Francia 98 no fue solo un torneo organizado a la perfección; fue el punto de inflexión donde el fútbol físico se encontró con la técnica suprema del ’10’ francés.
Un legado que trasciende generaciones
Para el público colombiano, que seguía las transmisiones por televisión abierta en aquellos años, ver a ese jugador de origen argelino dominar el mediocampo era una lección de maestría. Zinedine Zidane no solo ganó el Mundial; ganó el Balón de Oro ese mismo año y consolidó una carrera que lo llevaría a ser el referente absoluto del Real Madrid y de toda una generación de futbolistas.
«Francia 98 fue la graduación del fútbol moderno», afirman historiadores del deporte. El torneo introdujo innovaciones en la transmisión y el marketing, pero en el fondo, lo que quedó grabado en la retina de los aficionados fue la imagen de Zidane besando el trofeo dorado. Aquella gesta técnica y emocional sigue siendo, hasta hoy, el estándar de oro para cualquier jugador que aspire a la gloria eterna en una cita mundialista.
Hoy, recordamos ese Mundial no solo como un evento estadístico, sino como el momento exacto en que un hombre se convirtió en leyenda, recordándonos por qué el fútbol es, y seguirá siendo, el deporte más apasionante del planeta.






