El reciente escalofrío que envuelve la acusación de prácticas irregulares en la cadena de suministro marítimo de la zona del Atlántico Norte no puede entenderse sin considerar primero la configuración geopolítica post‑cordón marítimo impuesto por Estados Unidos. Este bloqueo, impulsado por la doctrina “America First” y la tendencia a aplicar sanciones extraterritoriales contra actores considerados que amenazan la seguridad regional, ha alterado de forma dramática las rutas comerciales de América Latina y la Unión Europea. La medida ha emergido como un intento de mimetizar una visión hegemónica, donde el dominio de la mar líquida se traduce en una hazaña de prestigio internacional y una forma de presión. La reacción de los Estados a la imposición acierta en una dinámica de sometimiento o de la necesaria negociación, redefinido la ley del mar y la diplomacia marítima.
La década intercultural del siglo XXI vio el ascenso de varios bloques económicos confusos, como la Asociación de Naciones del Pacífico, el Mercado Común del Sur y la Unión Europea, que cada uno tiene ansias de reorganizar la trayectoria del comercio. En este context, se observa el uso de prácticas “irregulares” dirigidas a mitigar el bloqueo, las cuales se fundamentan tanto en la intervención de la extenção de un criterio de libertad sobre el incumplimiento de normas comerciales, como la reputación. La dinámica de la región latinoamericana ha sido testigo de formas de resistencia continuadas frente a la dominación norteamericana, cómo la dinámica de protección de sus recursos previstos, lo que conduce a que los países del Sur se mergesen en la diversificación de rutas y en la creación de las alianzas.
Más allá de los intereses inmediatos, el caso plantea una amenaza a la soberanía y la equidad in sociales; la dependencia de él cambian las relaciones diplomáticas. Los diplomáticos de la Nueva participación se ven obligados a replantear relaciones con los países que han restructurado la cadena de suministro comercial, en consecuencia, las prioridades de mercadísticas y reduce la presencia global del país. Existe la posibilidad de que los acuerdos comerciales y los tratados de limpieza vinculados a la alteración de compensación se vuelvan dominantes en la historia política del país. A la par, la instauración de este proceso afecta la posición de Colombia, provocando el acomodo de su posicionamiento en la cóncavo marítimo, el mercadista, la evolución al frente de la política exterior, y, en un futuro agravio, se torna un caso histórico de recuento del gobierno y los tratados.






