¿Falso invierno o improvisación? Nicky Jam aparece en Miami mientras la Alcaldía de Orocué justifica su ausencia con excusas climáticas

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Crecen las dudas sobre la transparencia en la gestión de las fiestas de La Candelaria. Mientras el despacho municipal atribuye la cancelación a una «ola de frío» en EE.UU., el artista promociona su álbum en el clima tropical de Florida. El alcalde Anderson Bernal guarda silencio.

Lo que prometía ser el evento cultural del año en Orocué, Casanare, ha terminado convertido en un escándalo de presunta desinformación pública. La cancelación de última hora del concierto de Nicky Jam, plato fuerte de las fiestas en honor a Nuestra Señora de la Candelaria, ha desatado una controversia que va más allá de la decepción de los fanáticos: hoy la comunidad se siente engañada por una administración que parece haber fabricado una excusa insostenible.

a fecha de hoy aun se sigue promocionando la precencia de Nicky Jam y no ha salido ningun comunicado mencionando que no se presentara.

El contraste: la excusa oficial vs. la realidad Fuentes del entorno de la administración municipal han intentado contener el malestar ciudadano argumentando «fuerza mayor». La versión oficialista sostiene que el artista urbano no pudo abordar su vuelo hacia Colombia debido a la severa ola de frío que azota a los Estados Unidos, lo que habría obligado a la cancelación de itinerarios aéreos.

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Sin embargo, esta narrativa se derrumba ante la evidencia fáctica. En las últimas horas, se ha confirmado que Nicky Jam no se encuentra atrapado en una tormenta de nieve, sino en Miami, ciudad que goza actualmente de condiciones climáticas estables y donde no se reportan cierres masivos de aeropuertos. Lejos de estar varado, el cantante se encuentra en plena gira de medios y eventos sociales promocionando su más reciente álbum, Bohemio.

La ubicación del artista en Florida, ajena a cualquier emergencia invernal, refuerza la hipótesis que circula entre la ciudadanía: la explicación del clima sería una cortina de humo para ocultar fallas contractuales, logísticas o de gestión por parte de los organizadores.

Opacidad administrativa: el alcalde no responde La gravedad del asunto radica en la posible utilización de una mentira institucional para justificar el incumplimiento de un evento financiado con expectativas públicas. Ante las crecientes inconsistencias, este medio ha buscado reiteradamente al alcalde Anderson Bernal Tello para obtener una declaración oficial que aclare, con documentos en mano, la verdadera razón del incumplimiento.

No obstante, la respuesta del mandatario ha sido el hermetismo absoluto. Bernal Tello se ha negado a responder los cuestionarios sobre la contratación y las pólizas del evento, una actitud que, lejos de calmar los ánimos, aviva la percepción de falta de transparencia y respeto por la ciudadanía orocuese.

Lo que queda en el ambiente no es solo un concierto fallido, sino la sensación de una burla a la fe pública, orquestada desde la propia institucionalidad.

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