¡Lamentable! El debut de Junior ante Palmeiras terminó en batalla campal a las afueras del ‘Metro’
Lo que debía ser una fiesta del fútbol continental en la «Casa de la Selección» terminó convertida en una verdadera noche de pesadilla. Tras el pitazo final del encuentro entre el Junior de Barranquilla y Palmeiras, la violencia se tomó las inmediaciones del Estadio Metropolitano Roberto Meléndez, empañando el debut del equipo tiburón en el certamen internacional.
Disturbios y caos a la salida del escenario deportivo
Según los reportes iniciales, los enfrentamientos habrían sido protagonizados por facciones de las barras bravas locales, quienes se enfrentaron violentamente una vez abandonaron las tribunas. La situación generó pánico entre las familias y los hinchas que buscaban retornar a sus hogares en paz, obligando a muchos a buscar refugio en locales comerciales cercanos para evitar quedar atrapados en medio de la gresca.
Testigos en el lugar denunciaron que los enfrentamientos incluyeron el lanzamiento de objetos contundentes y enfrentamientos físicos, lo que requirió la intervención inmediata de las unidades de la Policía Metropolitana de Barranquilla y el escuadrón de la UNDEMO (antiguo ESMAD) para dispersar a los revoltosos y retomar el control del orden público en el sector de la Ciudadela Veinte de Julio.
Un llamado urgente a la convivencia en el fútbol
Este nuevo episodio de intolerancia pone bajo la lupa la seguridad en los alrededores de los estadios en Colombia. A pesar de los esfuerzos por promover el «Fútbol en Paz», las rencillas internas entre grupos de animación siguen cobrando protagonismo por encima de los resultados deportivos.
Hasta el momento, las autoridades locales no han entregado un balance oficial de personas heridas o detenidas, pero se espera que en las próximas horas se analicen las cámaras de seguridad para identificar a los responsables de estos desmanes que hoy tienen a la hinchada barranquillera bajo la sombra de posibles sanciones para las próximas fechas.
Desde este portal, hacemos un llamado a la cordura: el fútbol es un espectáculo para disfrutar en familia y nada justifica que la pasión se convierta en violencia que ponga en riesgo la vida de los ciudadanos.




