El Valle del Cauca registró entre 93 y 98 millones de dólares en ingresos por turismo durante la Semana Santa, con una afluencia de aproximadamente 630.000 visitantes. Estos datos representan una variación del 7 % respecto al periodo anterior, lo que indica una recuperación parcial tras la desaceleración provocada por la pandemia. El conglomerado de destinos religiosos, como la Basílica del Señor de los Milagros, junto a atractivos naturales como el Parque Nacional Natural Farallones de Cali, ha generado un efecto sinérgico que amplía la permanencia del turista y eleva el gasto per cápita. En el contexto nacional, el sector turismo contribuye con cerca del 2 % al PIB, y la concentración de ingresos en la región sudoccidental refuerza la tendencia de descentralización económica que promueve el gobierno central, buscando reducir la dependencia de la capital en la generación de divisas.
El incremento de visitantes se debe en parte a la combinación de factores socioculturales y de infraestructura. La Semana Santa, como periodo de tradición religiosa, moviliza a familias de la zona pacífica y a peregrinos de otras regiones, lo que se traduce en un flujo interregional que beneficia tanto a la hotelería como al comercio local. Además, la inversión en mejoras de vías y la promoción de rutas turísticas en colaboración con el Departamento de Turismo de Cali han optimizado la conectividad, reduciendo tiempos de desplazamiento y facilitando el acceso a sitios menos conocidos. La oferta de paquetes turísticos integrados, que incluyen experiencias gastronómicas y culturales, ha elevado el valor percibido del viaje, impulsando un mayor gasto en servicios complementarios. Este escenario refleja una adaptación del sector a la demanda post‑pandemia, donde la seguridad sanitaria y la diversificación de actividades son ahora criterios decisivos para los viajeros nacionales.
De cara al futuro, los resultados de la Semana Santa sugieren la necesidad de consolidar políticas que fortalezcan la sostenibilidad del turismo en el Valle del Cauca. La dependencia de una temporada específica implica vulnerabilidades frente a variaciones climáticas o cambios en la percepción del riesgo; por ello, diversificar la oferta a lo largo del año y fomentar el turismo de naturaleza y de negocio podría amortiguar la estacionalidad. Asimismo, la implementación de mecanismos de seguimiento de indicadores de calidad y de satisfacción del visitante permitirá afinar la estrategia de marketing y orientar inversiones en infraestructura. En el marco del Plan Nacional de Turismo 2030, la región tiene la oportunidad de posicionarse como un hub de experiencias integradas, contribuyendo al objetivo de elevar la participación del sector al 4 % del PIB y a la generación de empleo directo e indirecto en comunidades locales.




