¿Se apaga la brújula? La preocupante encrucijada de Néstor Lorenzo con su referente en la Selección Colombia
La Selección Colombia camina con paso firme bajo la dirección de Néstor Lorenzo, pero no todo es color de rosa en el entorno de la ‘Tricolor’. A pesar de los resultados positivos en los recientes compromisos internacionales, hay una sombra que inquieta tanto al cuerpo técnico como a la hinchada: el bajo nivel y la falta de continuidad de uno de los llamados a ser el guía del equipo en el camino hacia la próxima cita mundialista.
La apuesta de Lorenzo que no termina de cuajar
Durante los últimos partidos amistosos, el estratega argentino decidió mantener su apuesta y brindarle confianza a uno de sus jugadores de mayor jerarquía. Sin embargo, los números y el rendimiento en cancha no respaldaron la decisión. La falta de ritmo competitivo se hizo evidente en cada cierre y en la entrega del balón, dejando claro que el peso de la camiseta no es suficiente cuando las piernas no responden al ritmo de la alta competencia internacional.
Para nadie es un secreto que, si Colombia aspira a ser protagonista en el Mundial, necesita a sus pilares en plenitud de condiciones. «Si va a ser el guía, lo necesitamos jugando», es el clamor que se escucha desde los sectores más analíticos del periodismo deportivo en el país. El talento está intacto, pero la inactividad en su club está pasando una factura que la Selección no puede permitirse pagar en las Eliminatorias.
El reloj juega en contra de la ‘Tricolor’
El tiempo para los experimentos se está agotando. Con el calendario de las competencias oficiales apretando, el margen de error es mínimo. Néstor Lorenzo se enfrenta ahora a un dilema táctico y de liderazgo: seguir insistiendo con un jugador sin ritmo con la esperanza de que recupere su magia, o buscar alternativas que hoy ofrecen mayores garantías físicas y competitivas.
La conclusión es clara para el entorno del fútbol nacional: a este referente no le queda mucho tiempo para demostrar que puede estar a la altura del reto. La Selección Colombia necesita una brújula que funcione los 90 minutos, y esa condición solo se logra sumando minutos y protagonismo en el campo de juego. El Mundial está a la vuelta de la esquina y el cupo se gana con presente, no solo con historia.















