La Selección Colombia decepcionó: la suplencia de Francia le pasó por encima y la hizo ver muy mal

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¿Triunfo con sabor amargo? Las dudas que deja la Selección Colombia tras el 3-1 en Maryland

Lo que debía ser una fiesta completa en territorio estadounidense terminó dejando un manto de incertidumbre entre la hinchada y la prensa especializada. La Selección Colombia de Néstor Lorenzo se impuso con un marcador de 3-1 este domingo en Landover, Maryland, pero más allá del resultado final, el funcionamiento colectivo del equipo nacional ha encendido algunas alarmas en el camino hacia sus próximos retos internacionales.

El encuentro, disputado ante una nutrida presencia de aficionados colombianos en el área metropolitana de Washington, mostró dos caras muy distintas de «La Amarilla». Si bien la efectividad en el área rival permitió sellar la victoria, el trámite del juego evidenció desconexiones en la zona medular y momentos de pasividad defensiva que el cuerpo técnico argentino deberá corregir con urgencia.

Un proceso bajo la lupa de la crítica

Desde la llegada de Néstor Lorenzo al banquillo técnico, la expectativa por ver un equipo sólido y propositivo ha sido constante. Sin embargo, el desempeño en Maryland dejó la sensación de que el equipo aún sufre para imponer condiciones ante rivales que, en el papel, deberían ser inferiores. Las dudas tácticas se centraron especialmente en la transición de defensa a ataque, donde el equipo se vio por momentos lento y predecible.

«No podemos quedarnos solo con el marcador», comentaron analistas locales al finalizar el compromiso, resaltando que la falta de control del balón en tramos decisivos del partido pudo haberle costado más caro al combinado nacional. La dependencia de individualidades parece ser todavía el salvavidas de un esquema que busca consolidarse de cara a las eliminatorias y los torneos continentales.

¿Qué esperar de la ‘Tricolor’ en sus próximos retos?

A pesar de los cuestionamientos, el invicto bajo el mando de Lorenzo sigue siendo un dato estadístico a favor, pero en el fútbol colombiano sabemos que el resultado no lo es todo. Para el estratega nacional, este 3-1 en Landover sirve como un baño de realidad necesario para ajustar piezas clave, probar nuevas variantes en la zona de recuperación y afinar la puntería de los delanteros que, aunque anotaron, desperdiciaron opciones claras de gol.

El balance final en Maryland es agridulce: se ganó, se cumplió con la cuota goleadora, pero se dejó una imagen que dista de la solvencia que la afición espera de cara a la Copa América y el sueño mundialista. El tiempo corre y Lorenzo tendrá que demostrar que tiene la capacidad de transformar esas dudas en certezas antes de que la competencia oficial no perdone los errores cometidos en los amistosos.

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