En el corazón de las llamas: combatiendo la emergencia

Tras seis días combatiendo el incendio en el cerro El Cable, los bomberos se han ganado el calificativo de héroes. Así es un día de su ardua labor controlando las llamas en un pulmón de la capital.

Mientras vastas zonas de bosques y páramos del país están envueltas en llamas, que no se detienen ante nada, la última línea de contención en su contra son los bomberos y todo el personal de diferentes instituciones que participan en las labores de emergencia y de defensa del medio ambiente.

Una cosa es ver las llamas en los videos que circulan por redes o en televisión, a decenas o cientos de kilómetros a la distancia (y a pesar de ello impresionan y duelen) y otra sentir su calor en medio de las montañas y saber que en cualquier momento pueden saltar hacia uno.

Colprensa acompañó a los miembros del cuerpo de bomberos de Bogotá en su lucha contra el incendio en el Cerro del Cable, que desde el pasado miércoles se resistía a morir a pesar del esfuerzo de más de 300 personas que aplicaban todo su empeño para que las llamas retrocedieran.

En el corazón de las llamas: combatiendo la emergencia Tras seis días combatiendo el incendio en el cerro El Cable, los bomberos se han ganado el calificativo de héroes. Así es un día de su ardua labor controlando las llamas en un pulmón de la capital.
Foto: Colprensa

En el inicio de la montaña está el PMU, Puesto de Mando Unificado, en donde las entidades responsables dan indicaciones, revisan la información de lo que está ocurriendo y establecen responsabilidades y relevos.

Llegar a la montaña puede tomar más de 1 hora y media a pie, aunque, para acortar camino, los bomberos usan cuatrimotos y otros vehículos con tracción suficiente para ascender a través de una carretera agreste, llena de piedras, y que en varios puntos está en zigzag.  

Todos los bomberos que suben a la montaña van en grupo y en muchas ocasiones trabajan en duplas para tener la protección y la seguridad uno del otro. Antes de ascender, cada uno tiene claro ya cuál es su tarea.

“En este momento se manejan tres funciones: maquinistas, que operan las máquinas bombas; de aguas, que son las piscinas, y frentes, que se manejan en el incendio. Eso se cuadra básicamente por el tema de la georreferenciación con los drones que informan donde están los puntos más críticos”, explica Chaparro, uno de los bomberos mientras subimos la montaña.

Al ser una montaña tan grande, en el trayecto se necesitan varias máquinas para mantener la presión del agua que viene desde abajo. Aún así, las mangueras que están a plena capacidad en el comienzo de la montaña, han perdido ya buena parte de su volumen al llegar al lugar en donde están las llamas.

En el corazón de las llamas: combatiendo la emergencia Tras seis días combatiendo el incendio en el cerro El Cable, los bomberos se han ganado el calificativo de héroes. Así es un día de su ardua labor controlando las llamas en un pulmón de la capital.
Foto: Colprensa

La recomendación de subir a la montaña con botas y tapabocas para cubrirse del humo en la montaña, que es apenas obvia al inicio de la jornada, se vuelve una carga difícil de soportar cuando después de varias horas ya se siente el sofocante sol del mediodía en la montaña. Y eso estando vestido con ropa cómoda. Debe ser aún más duro para los bomberos, cuyos trajes pueden pesar más de 10 kilos.

“Es bastante el calor, la temperatura es bastante y el clima no ayuda. Entonces, se sobreesfuerza uno también, físicamente. Tenemos hidratación, pero tiene que ser constante, por el esfuerzo físico que se está manejando”, relata Chaparro.

A medida que se sube no solo es mayor el olor a quemado, sino que el terreno se hace menos estable, caen piedras, palos y otros objetos que se han hecho frágiles como consecuencia de las llamas.

Incluso, una pequeña llama que se tiene en frente, crece en minutos y se convierte en un gran cuerpo de fuego que empieza a quemar árboles y a arrojar chispas y cenizas. Da miedo pensar que en cualquier momento se podría quedar atrapado en medio de la vegetación que se prende en segundos. “Siempre tenemos miedo, siempre, el problema es que no nos podemos arrodillar al miedo. Es una adrenalina también”, añade Almeyda, otro bombero.

En el corazón de las llamas: combatiendo la emergencia Tras seis días combatiendo el incendio en el cerro El Cable, los bomberos se han ganado el calificativo de héroes. Así es un día de su ardua labor controlando las llamas en un pulmón de la capital.
Foto: Colprensa

Sin embargo, en uno de los puntos más altos del cerro, se retoma la calma al ver la majestuosa panorámica de Bogotá, que contrasta con las columnas de humo que salen de varias partes de la vegetación. Puede ser un solo incendio, pero parecen muchos que se extienden por buena parte de la montaña.  

“Por la topografía, él (el fuego) se abre, por la vegetación se abre, por el viento se abre. Puede iniciar acá en la mitad, pero si el viento corre acá entonces nos manda el incendio para acá y nos prende acá, pero voltea, en ese momento vuelve a voltear, nos lo manda para el lado de allá, entonces se generan focos secundarios de dedos del incendio, no focos sino dedos del incendio”, agrega Almeyda.

En el corazón de las llamas: combatiendo la emergencia Tras seis días combatiendo el incendio en el cerro El Cable, los bomberos se han ganado el calificativo de héroes. Así es un día de su ardua labor controlando las llamas en un pulmón de la capital.
Foto: Colprensa

Mientras se termina de subir, algunos de los bomberos ya empiezan su descenso. Todos se ven exhaustos y cubiertos de hollín en su cara y en la ropa. Lo que no es posible ver es lo que sienten, ojalá, la satisfacción por una labor que los colombianos no tenemos cómo agradecerles lo suficiente.

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