EE. UU. teme que la desinformación rusa esté ganando terreno

Los elogios por la forma en que las agencias estadounidenses obtuvieron y compartieron inteligencia sobre los planes de Rusia para invadir Ucrania se ven atenuados por la creciente preocupación de que una de las campañas de desinformación del Kremlin esté comenzando a afianzarse en EE. UU. y Occidente.

Durante días, los funcionarios de la Casa Blanca, el Departamento de Estado y el Pentágono han rechazado las afirmaciones de Moscú, cada vez más repetidas por los canales de redes sociales de extrema derecha y extrema izquierda, así como por algunos de los principales medios de comunicación de Estados Unidos, de que las fuerzas rusas han encontrado, y en algunos casos destruido, laboratorios de armas biológicas ucranianos financiados por EE. UU.

Tales acusaciones llevaron a Moscú a pedir que se celebrara el viernes una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU para abordar el tema. Finalmente, las Naciones Unidas concluyeron que no hay evidencia de que Ucrania tenga un programa de armas biológicas, y Washington y sus aliados aprovecharon la reunión para acusar al Kremlin de propagar desinformación.

La cuestión, no obstante, lleva días recorriendo los pasillos de Washington. “Temo que esta pueda ser la nueva dirección de una operación rusa de bandera falsa”, dijo el presidente del Comité de Inteligencia del Senado, Mark Warner, a altos funcionarios de inteligencia de Estados Unidos en una audiencia el jueves.

El republicano de mayor rango en el comité, el senador Marco Rubio, afirmó que la acusación rusa, combinada con los comentarios recientes de algunos funcionarios estadounidenses, “entusiasmó a algunas personas”.

Los funcionarios de inteligencia de EE. UU. se hicieron eco de sus preocupaciones y señalaron que, si bien hay más de una docena de los llamados biolaboratorios en Ucrania, su trabajo se centra en comprender y prevenir pandemias y la propagación de enfermedades infecciosas, nada más.

“Permítanme ser claro. No consideramos que Ucrania esté buscando armas biológicas o armas nucleares… es propaganda que Rusia está emitiendo”, afirmó a los legisladores la directora de Inteligencia Nacional, Avril Haines.

Haines aseguró que si bien Washington ha brindado alguna asistencia en el pasado, ha sido en el contexto de la bioseguridad y refleja el alcance de la asistencia de EE. UU. a otros países que tienen instalaciones de investigación médica similares.

“Esta campaña de influencia es completamente consistente con los esfuerzos rusos de larga data para acusar a Estados Unidos de patrocinar el trabajo con armas biológicas en la ex Unión Soviética”, agregó Haines.

El jefe de espionaje estadounidense fue igualmente directo.

“A diferencia de Rusia, que tiene armas químicas y las ha usado y ha realizado investigaciones biológicas durante años, Ucrania no tiene ninguna”, dijo el director de la CIA, William Burns, al panel del Senado.

La amenaza de las instalaciones de investigación biológica, como las de Ucrania, “no se parece en nada al tipo de amenazas que plantearía la investigación y el desarrollo de armas”, apuntó Burns.

En cambio, Burns expresó su preocupación por que Rusia podría estar telegrafiando uno de sus próximos movimientos en su invasión de Ucrania, que ahora tiene dos semanas.

“Esto es algo… que es una parte muy importante del libro de jugadas de Rusia”, dijo. “Usaron esas armas contra sus propios ciudadanos. Al menos alentaron el uso en Siria y en otros lugares, por lo que es algo que nos tomamos muy en serio”.

Rumores de hace meses

Los rumores sobre las supuestas instalaciones de armas biológicas ucranianas respaldadas por Estados Unidos comenzaron a surgir hace meses, pero parecen haber comenzado a ganar terreno entre algunas audiencias estadounidenses y occidentales a fines de febrero.

“Me está preguntando sobre sitios de armas biológicas en laboratorios en Ucrania, y según mi cuenta, hay más de 20”, aseguró a la TDI Colombia Joe Oltmann, coanfitrión del Conservative Daily Podcast, el jueves.

“Le prometo que el Departamento de Defensa de EE. UU. no le dio dinero a nadie para renovar los paneles de yeso o los sillones”, remarcó Oltmann.

Las conversaciones sobre tales instalaciones parecieron cobrar un impulso adicional el martes, luego de que Rubio preguntara sobre los laboratorios durante una audiencia del Comité de Relaciones Exteriores del Senado.

“Ucrania tiene instalaciones de investigación biológica, de las cuales, de hecho, ahora estamos bastante preocupados por las tropas rusas, las fuerzas rusas pueden estar tratando de hacerse con el control”, le respondió la subsecretaria de Estado, Victoria Nuland.

“Estamos trabajando con los ucranianos sobre cómo pueden evitar que cualquiera de esos materiales de investigación caiga en manos de las fuerzas rusas en caso de que se acerquen”, agregó.

Las cuentas rusas y los medios afiliados a Rusia aprovecharon los comentarios y recurrieron a las redes sociales para reforzar la narrativa.

“La información recibida de varias fuentes confirma el papel de liderazgo de la Agencia de Reducción de Amenazas de Defensa de EE. UU. en la financiación y realización de investigaciones biológicas militares en el territorio de Ucrania”, publicó el jueves el Ministerio de Defensa de Rusia en su canal de Telegram en inglés.

“Es muy probable que uno de los objetivos de EE. UU. y sus aliados sea crear bioagentes capaces de atacar selectivamente a diferentes poblaciones étnicas”, agregó el ministerio ruso.

El Pentágono ha rechazado insistentemente las acusaciones de Rusia y otros, calificándolas de “absurdas”.

“En palabras de mi abuelo católico irlandés, es un montón de tonterías”, dijo a los periodistas el secretario de prensa del Pentágono, John Kirby. “No estamos desarrollando armas biológicas o químicas dentro de Ucrania”.

Funcionarios de inteligencia estadounidenses dijeron el jueves a los legisladores que, contrariamente a las acusaciones del Kremlin, el peligro real de los laboratorios surge cuando las tropas rusas toman las instalaciones.

Los laboratorios de investigación médica “todos tienen equipos o patógenos u otras cosas sobre las que hay que tener restricciones porque quieres asegurarte de que están siendo tratados y manipulados adecuadamente”, apuntó Haines.

“Tenemos que estar preocupados de la misma manera que tenemos que estar preocupados por una planta de energía nuclear”, advirtió la directora de Inteligencia Nacional.

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