así se visten los precandidatos antes de la consulta

La moda es política y en medio de este mundo en conflicto nos queda cada vez más claro que la ropa se convierte en una herramienta poderosa a la hora de transmitir mensajes. Por eso, en esta segunda entrega, vamos a analizar cómo lucen los precandidatos de la coalición Centro Esperanza en medio de la contienda electoral.

Por supuesto, una vez más decimos que lo importante a la hora de decidir por quién votar son las propuestas, la coherencia y el análisis de país que tengan en su cabeza. Echemos un vistazo.

El rojo es el color que identifica a Juan Manuel Galán, es el color de su partido y el color que su padre portaba con mucho orgullo durante su propia campaña presidencial. Sin embargo, el candidato por el Nuevo Liberalismo ha intentado a toda costa desligarse de la imagen que le heredó su padre y lleva su propia estilo.

A Galán lo vemos vestido de pantalón negro con camisa blanca con las mangas dobladas encima de los codos y este es un mensaje claro de trabajo, entrega, de “untarse las manos” y “arremangarse” por la causa. El botón que siempre lo acompaña es rojo con el lema ‘hambre cero’, pero generalmente sus accesorios son rojos y hablamos de los relojes, el tapabocas e incluso las corbatas. Para los debates se ha inclinado por un look muy serio sin dejar de lado el color característico de su partido.

Definitivamente hay que decirlo: Galán es uno de los mejores vestidos en esta contienda política, el ‘fitting siempre está al punto y es el candidato que le presta atención a los detalles como los colores o los guiños a su partido. Más bien debería buscar acercarse un poco a la imagen de su padre y usar algo que llame a la nostalgia, que sus electores vean que si bien él no es Luis Carlos Galán, su legado sigue vigente.

(Vea también: Fajardo, Rodolfo Hernández y ‘Fico’ pelearían cupo para pasar a segunda vuelta con Petro)

Vamos a otro extremo con Sergio Fajardo: el candidato de los profesores, de los estudiantes, de la educación viste sin prestarle atención a su ropa. Siempre lo vemos en camisas de cuellos con jeans y tenis negros, no hay un solo accesorio que lo acompañe, ni que de señales de que hace parte de una contienda política. En pocas palabras, Fajardo sigue vistiendo como el profesor que es y no está mal en la academia, pero en la contienda electoral es necesario subir el nivel.

Sus colores son los azules, blancos y verdes. Las camisas de cuello y los jeans son su marca personal, no los cambia ni siquiera en los debates o los encuentros con la prensa en donde ha optado por acompañarlos con un blazer negro.

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Sin ir más allá y si Fajardo tiene como objetivo ser el presidente de este país, es hora de comunicar un poco más con la ropa y no irse a lo literal cuando hablamos de una persona relajada y sin complicaciones. Es hora de dar una nueva imagen también porque este es el Fajardo que hemos visto por años. Un ejemplo de cómo verse renovado, sin dejar de ser casual y sin perder el estilo es el actual presidente de Chile, Gabriel Boric.

El exsenador Jorge Enrique Robledo es sinónimo de sobriedad. Es un hombre clásico en su forma de vestir al decantarse por colores como el blanco y el azul oscuro. Sabe que debe entregarse su mensaje de dignidad y lo hace a través del morado, color que identifica su campaña, pero aún así no se atreve a llevarlo en sus outfits diarios y lo deja netamente para sus discursos en donde luce la chaqueta de su partido político.

Tradición es lo primero que se piensa cuando se ve a Robledo: un hombre chachaco, que se identifica fácilmente gracias a la riñonera/canguro que siempre lleva en su cinturón. Ahora bien, para caminar por todo el país en medio de la campaña política elige unos jeans en tonos claros que lo hacen ver más cercano a pesar de que los demás candidatos los usan, pero en otros colores.

Hace falta apropiarse más del color del partido e integrarlo a los looks a través de detalles que lo inviten a no dejar lo sobrio a un lado: un pin, una manilla, un botón, un pañuelo…

Carlos Amaya

Como un hombre de familia y de la tierra, así se vende Carlos Amaya. La ropa que usa el exgobernador de Boyacá llama la atención, se diferencia de los demás contrincantes en la carrera política porque decidió hacer de la ruana una de sus “armas de batalla”: Amaya proyecta, o por lo menos eso deja ver entre líneas, que es un colombiano de campo, de familia humilde y hecho a pulso.

No hay mayores detalles en sus ‘looks’. Si no lleva su ruana, siempre se le ve con camisa blanca y tenis, lo acompaña con el color de su partido: el verde. Hay algo que llama la atención y es que siempre mantiene la camisa con las mangas dobladas y nunca se le ve con corbata, ni siquiera en los debates presidenciales. Esto vuelve a reafirmar la idea de querer mostrarse como un colombiano común, con una formación educativa desde lo público y muy familiar.

Otro de los detalles que se destacan en Amaya es que siempre va con una mochila y un pañuelo verde amarrado a ella. Esa es su forma de mostrarse fresco y nuevamente con la idea de ser muy cercano a la gente.

Alejandro Gaviria es tal vez el precandidato más versátil. Lo que le gusta se lo pone y en la carrera presidencial lo ha demostrado. Usualmente viste camisas de cuello blancas y en tonos azules; sin embargo, los blazers, sacos de hilo en todos los tonos y los jeans hacen parte de su clóset.

Podemos decir que Gaviria no piensa sus ‘looks’ para la carrera política, más bien saca su armario a la calle y con el hace campaña. Es versátil porque en la calle lo vemos con looks bastante relajados y parecidos a los de los demás precandidatos (jeans, mocasines café y camisas de cuello), pero en los debates lo hemos visto más producido al punto de que es uno de los pocos que decide ir un poco más pulido que sus contrincantes. Los encuentros con la prensa lo marcan los ‘looks’ más casuales.

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