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¿Se le acaba el aire? El equipo de Fabián Bustos sigue en los ocho, pero camina por la cornisa

La tensión se siente en el camerino y en la tribuna. En una jornada vibrante y cargada de nerviosismo, el conjunto dirigido por Fabián Bustos rescató un empate 2-2 que, aunque le permite mantenerse provisionalmente en el grupo de los clasificados, deja un sinsabor profundo entre la hinchada y el cuerpo técnico. El margen de error desapareció y ahora el equipo depende de una calculadora que no perdona.

Un empate con sabor a poco

El encuentro fue una montaña rusa de emociones. El equipo de Bustos mostró destellos de buen fútbol, pero las desconexiones defensivas volvieron a pasarle factura en momentos críticos. El marcador final de 2-2 refleja una paridad que, si bien suma un punto en la tabla, resta tranquilidad en la carrera por asegurar un cupo definitivo en la siguiente fase del torneo.

Con este resultado, el onceno se mantiene dentro de los ocho primeros, pero la tabla está más apretada que nunca. Los rivales que vienen persiguiendo de atrás han recortado distancias, y cualquier tropiezo en las próximas fechas podría significar el fin de la ilusión para el estratega argentino y sus dirigidos.

Cuentas claras y margen de error cero

Para Fabián Bustos, el panorama es claro: ya no hay espacio para la especulación. «Seguimos adentro, pero sabemos que no podemos regalar nada más», se escuchó en los pasillos tras el pitazo final. El equipo ha demostrado tener capacidad ofensiva, pero la falta de solidez para cerrar los partidos se ha convertido en su «talón de Aquiles» en este remate de temporada.

A falta de pocas jornadas para definir los clasificados, la prensa especializada y los analistas coinciden en que el equipo necesita una victoria urgente en su próxima salida para no depender de otros resultados. En el fútbol colombiano, y bajo el formato de «los ocho», entrar raspando es un riesgo que nadie quiere correr.

Lo que viene para el equipo

El calendario que le resta al equipo de Bustos no es nada sencillo. Tendrá que enfrentar a rivales directos que también se están jugando la vida, lo que convertirá cada partido en una auténtica final. La obligación es sumar de a tres; de lo contrario, el proceso del técnico argentino podría quedar bajo la lupa de los directivos antes de lo esperado.

Por ahora, la consigna es recuperar la confianza de los jugadores y ajustar las tuercas en defensa. La clasificación está en sus manos, pero el camino se ha puesto «color de hormiga» para un equipo que ilusionó al principio, pero que hoy camina por la cuerda floja.

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