

Se inyecta a través de un stent sin necesidad de cirugía abierta, lo que reduce los riesgos para los pacientes, especialmente en bebés y niños.
- Marcapasos más pequeño del mundo.
- Tamaño: menor que un grano de arroz.
- Controlado por luz infrarroja desde la piel.
- Biodegradable, se disuelve en el cuerpo.
- Implantación mínimamente invasiva.
- Sin cables, sin necesidad de cirugía para retirarlo.
- Alta precisión en la estimulación del corazón.
- Potencial para otras aplicaciones médicas: dolor, regeneración nerviosa y ósea.
El marcapasos más pequeño del mundo: tecnología que cabe en una jeringa
Científicos han desarrollado el marcapasos más pequeño del mundo, tan diminuto que cabe en el interior de una jeringa y puede ser implantado mediante un stent, sin necesidad de cirugía abierta. Este dispositivo no solo orquesta los latidos del corazón con precisión, sino que desaparece dentro del cuerpo una vez cumplida su función.
Tecnología controlada por luz
Lo que lo hace realmente innovador es que funciona sin baterías ni cables: la luz infrarroja atraviesa la piel y activa el dispositivo, lo que permite encenderlo o apagarlo con total precisión. Esta luz se transmite desde un pequeño parche externo colocado sobre la piel, conectado mediante tecnología Bluetooth. Cada frecuencia de luz puede controlar un marcapasos diferente, lo que permite estimular varias zonas del corazón de forma individual y precisa.


Biodegradable y seguro
Fabricado con materiales biocompatibles, el dispositivo se descompone de manera natural en el cuerpo, sin necesidad de intervención para retirarlo. La mayoría de sus componentes desaparecen entre los 9 y 12 meses posteriores a su implantación. Algunos de estos materiales incluso se utilizan como suplementos alimenticios, lo que reduce riesgos de toxicidad o rechazo.
Implantación mínimamente invasiva
Gracias a su tamaño —más de 23 veces más pequeño que otros marcapasos biodegradables existentes—, se puede implantar mediante una incisión mínima, lo que reduce infecciones, tiempos de recuperación y riesgos postoperatorios. Esto es especialmente beneficioso para bebés y niños, cuyo crecimiento rápido y tamaño reducido complican la implantación de dispositivos convencionales.
Potencial más allá del corazón
Aunque fue diseñado específicamente para corregir arritmias temporales, este avance tecnológico podría aplicarse también para:
- Regeneración nerviosa tras lesiones.
- Estimulación ósea en fracturas complicadas.
- Tratamiento del dolor crónico mediante neuroestimulación.
- Cicatrización acelerada de tejidos.
La posibilidad de usar múltiples dispositivos a la vez y controlarlos de forma remota abre un nuevo mundo de terapias personalizadas y altamente precisas.
Potencial de esta tecnología
Este tipo de innovación tiene implicaciones sostenibles claras:
- Menos residuos quirúrgicos: al descomponerse en el cuerpo, se evita la producción de desechos clínicos difíciles de tratar.
- Menor consumo de materiales: su tamaño y eficiencia energética reducen la cantidad de recursos necesarios para su fabricación.
- Disminución del uso de baterías en dispositivos médicos, lo que implica menos residuos electrónicos.
- Reducción de hospitalizaciones y cirugías, lo que conlleva un menor consumo energético en centros médicos y una menor huella de carbono.
Este marcapasos ultracompacto no solo marca un hito en cardiología, sino también en cómo la ingeniería médica puede evolucionar hacia soluciones más humanas, sostenibles y adaptables al cuerpo.
Vía northwestern.edu