Cuando The Last of Us llegaba en 2013, marcó un antes y un después en la forma de contar historias en los videojuegos. La conexión entre Joel y Ellie, su viaje a través de un mundo devastado por una pandemia, y la tensión constante entre la humanidad y la supervivencia, se ganó su lugar como uno de los juegos más importantes de su época. Con ese juego, Naughty Dog se terminó de coronar como uno de los pesos pesados de la industria.
The Last of Us Part II llegó en 2020, en plena pandemia mundial… un juego sobre una pandemia, lanzado durante una pandemia. La coincidencia no solo fue inquietante, sino que hizo que su historia resonara aún más profundo. Esta vez, la historia se centraba en las consecuencias del pasado, explorando la venganza, el trauma y la empatía desde perspectivas cruzadas. Fue aclamado por su apartado técnico y narrativo, pero también dividió opiniones por sus decisiones argumentales.
Un año después del lanzamiento original en PS4, el título recibió una versión optimizada para PS5, The Last of Us Part II Remastered, que añadía mejoras visuales, nuevos modos de juego como Sin Retorno y contenido detrás de escena. Y ahora, finalmente, en 2025 el juego llega a PC, con soporte para tecnologías gráficas como DLSS y FSR, controles totalmente personalizables y opciones pensadas para sacar el máximo rendimiento. Es la edición más completa hasta ahora, y la mejor forma de descubrir uno de los títulos más poderosos de la última década.
Historias que pegan fuerte
La historia de The Last of Us Part II Remastered retoma los hechos cinco años después del final del primer juego. Ellie, ahora con 19 años, vive en la comunidad de Jackson, intentando dejar atrás el pasado junto a Joel. Pero la paz no dura mucho. Un evento devastador la empuja a emprender un viaje lleno de furia y sed de venganza, atravesando un Estados Unidos postapocalíptico donde el peligro acecha en cada rincón, tanto por parte de los infectados como de los humanos.
Lo que comienza como una historia de revancha pronto se transforma en algo mucho más complejo. Naughty Dog nos pone en los zapatos de Abby, otro personaje clave cuya perspectiva cambia por completo nuestra forma de entender la historia. En lugar de héroes y villanos, el juego plantea dilemas morales profundos, y nos obliga a cuestionar nuestras propias decisiones y empatías. La narrativa se mueve entre pasado y presente, revelando capas emocionales que conectan a los personajes en formas inesperadas.
A través de sus protagonistas, The Last of Us Part II Remastered nos habla del dolor, la pérdida, el odio… pero también del perdón, la identidad y la necesidad de sanar. Es una historia incómoda a veces, valiente siempre, y contada con una sensibilidad pocas veces vista en el medio. Con las mejoras técnicas de esta versión de PC, la fuerza emocional del relato se siente más intensa que nunca, elevando aún más uno de los relatos más crudos y humanos que ha dado el mundo del gaming.
Gráficos mejorados
Los gráficos mejorados en The Last of Us Part II Remastered son, sin exagerar, impresionantes. Desde el primer momento en que te adentras en su mundo postapocalíptico, se nota que estamos ante una versión que supera ampliamente al lanzamiento en PS5 y al original. Las escenas ahora lucen más vivas, la iluminación aporta un tono más cinematográfico que nunca.
Uno de los aspectos que más llama la atención es la calidad de los modelos de personajes. Pero no se trata solo de texturas más nítidas o sombras más realistas. Naughty Dog ha añadido nuevas animaciones faciales que permiten que las actuaciones capturadas por los actores se vean y se sientan más humanas. Los pequeños gestos, las miradas sutiles, los temblores en una mandíbula… todo eso hace que la narrativa cobre aún más fuerza.
Y no es solo en las cinemáticas donde se nota este salto. El mundo en sí, desde basura hasta notas escritas en pizarras o carteles, está lleno de detalles minúsculos que ahora tienen mucha más claridad. Cosas como el agua salpicando al caminar o piedras que ruedan bajo tus pies contribuyen a una sensación de inmersión que pocas veces se ve con esta intensidad.
Tecnologías que aportan mucho
La llegada de The Last of Us Part II Remastered a PC no es solo una adaptación técnica, es una versión profundamente optimizada que aprovecha al máximo las capacidades de hardware actuales. Esta edición incorpora mejoras gráficas avanzadas, incluyendo soporte para pantalla ultraancha y HDR, compatibilidad con DirectStorage para reducir tiempos de carga, y una completa personalización de opciones gráficas para adaptarse a todo tipo de PC.
Además, cuenta con integración de tecnologías de escalado y generación de cuadros como NVIDIA DLSS 3, AMD FSR 3.1 y 4.0, e incluso Intel XeSS, lo que permite mejorar el rendimiento sin sacrificar calidad visual. A esto se suma el soporte total para mouse, teclado y mandos personalizables.
Pruebas de rendimiento
Probamos The Last of Us Part II Remastered en una PC, equipada con un procesador Ryzen 9 9950X3D, actualmente uno de los mejores del mercado para gaming gracias a su enorme caché y eficiencia en cargas exigentes. Utilizamos dos de las GPU más recientes, la GeForce RTX 5070 Ti y la Radeon RX 9070 XT, lo que nos permitió comprobar el rendimiento del juego tanto con tecnologías como DLSS 3 y FSR 4.0. La PC de testeo también incluía un SSD de XPG, 32 GB de memoria DDR5 a 6000 MHz también de XPG. Con esta configuración, el juego no solo se ejecutó con fluidez, sino que mostró su mejor versión gráfica en todo momento.
Como pueden ver, el rendimiento entre ambas tarjetas gráficas es prácticamente idéntico. No hay diferencias tangibles en la experiencia de juego, ni en FPS ni en calidad visual general. Hasta este punto, no hay un claro ganador, por lo que cualquiera de las dos opciones es válida.
Y acá es donde aparece una diferencia importante. Este último testeo se realizó exclusivamente en resolución 4K, lamentablemente el juego no cuenta con soporte para DLSS 4, lo que nos impide mostrar todo el potencial real de la GeForce RTX 5070 Ti. En cambio, The Last of Us Part II Remastered sí incluye FSR 4, y los resultados hablan por sí solos, más de 240 FPS con la Radeon RX 9070 XT, manteniendo una calidad visual sorprendentemente buena, muy lejos de aquel FSR 3 que parecía una capa artificial sobre el juego.
Es acá donde se nota la brecha. Cuando los títulos, por razones que podrían ser técnicas o incluso comerciales, incluyen DLSS o FSR pero en versiones distintas, la comparación directa entre tarjetas se vuelve desigual. En igualdad de condiciones, con soporte para DLSS 4 y FSR 4, seguramente tendríamos un duelo mucho más parejo. Pero en este caso, la ventaja es clara, un punto para AMD en este enfrentamiento.
DualSense es muy inmersivo
La otra gran mejora viene por el lado de la integración con el mando DualSense, y aquí hay que decirlo, es posiblemente uno de los mejores usos que se ha hecho del control de PS5 en PC hasta ahora.
Lo más interesante es que los efectos hápticos son sutiles, pero efectivos. No buscan distraer, sino sumar inmersión. Notás el peso al tensar un arco o el retroceso leve de un disparo gracias a los gatillos adaptativos. Incluso caminar por distintos terrenos transmite sensaciones únicas a través de las pequeñas vibraciones. Es algo que, cuando no está, se extraña.
Sin Retorno, un modo roguelike que se disfruta
Quizás el extra más sorprendente de The Last of Us Part II Remastered no sean sus gráficos o mejoras técnicas, sino su nuevo modo Sin Retorno. Este modo roguelike te pone en el corazón del combate del juego, con encuentros aleatorios, enemigos implacables y muerte permanente. El objetivo es avanzar a través de cinco encuentros distintos, enfrentarte a un jefe y completar la partida. Pero si mueres… todo empieza desde cero.
Lo más interesante es que Sin Retorno no es un modo secundario o algo que juegas una vez y olvidas. Tiene una sorprendente cantidad de contenido, con personajes desbloqueables, decenas de desafíos únicos y múltiples tipos de enfrentamientos, desde infectados hasta grupos humanos bien armados.
Pero no todo está fuera de tu control. Entre cada encuentro, puedes volver a una base, donde compras equipo, mejoras tus habilidades y eliges tu próximo paso. A veces tendrás que escoger entre dos rutas diferentes: si te manejás mejor contra infectados que contra humanos, podés inclinarte por ese camino. Esta toma de decisiones estratégica agrega profundidad a cada partida.
Lo más sorprendente de este modo es lo adictivo que resulta. Lo empecé por curiosidad, sin muchas expectativas, y terminé completamente enganchado. El combate de The Last of Us Part II ya era satisfactorio y desafiante, pero acá brilla aún más. Y claro, es demasiado fácil caer en el clásico bucle de «una run más y cierro…».
Una remasterización que vale la pena
The Last of Us Part II Remastered en PC es, sin lugar a dudas, la versión más completa y técnicamente avanzada del juego hasta la fecha. No solo mantiene intacta la fuerza narrativa, la dirección artística y el diseño de niveles que lo convirtieron en uno de los títulos más importantes de la última década, sino que los potencia gracias a un apartado gráfico mejorado, soporte para tecnologías modernas y un rendimiento que no dio problemas.
El agregado del modo Sin Retorno, las mejoras en animaciones faciales y la integración total con DualSense en caso de jugar con mando, enriquecen aún más una experiencia ya de por sí muy buena. Además, la personalización total de controles, y tecnologías como DLSS 3, FSR 4.0 e Intel XeSS, confirman que esta no es un simple remaster, es una edición pensada para aprovechar todo lo que ofrece una PC.
Tanto si es tu primera vez en este universo como si volvés por una segunda o tercera vuelta, esta remasterización es una obra que merece ser vivida. Naughty Dog no solo ha hecho justicia al legado de The Last of Us Part II, sino que le ha dado nueva vida en un formato donde su historia, su jugabilidad y su impacto emocional pueden llegar más lejos que nunca.