Assassin’s Creed Shadows, lanzado el 20 de junio, ha causado controversia en Japón debido a la posibilidad de destruir templos y santuarios dentro del juego. El tema llegó hasta el Primer Ministro Shigeru Ishiba, quien aclaró que su gobierno tomará medidas severas contra el vandalismo real, pero no prohibirá el juego de Ubisoft.
La polémica surgió cuando Hiryouki Kada, un político en campaña por la Cámara de Consejeros, expresó su preocupación de que permitir la destrucción de lugares históricos en un videojuego podría fomentar comportamientos similares en la vida real. Sin embargo, Ishiba desestimó estos comentarios, afirmando que el vandalismo en lugares sagrados es inaceptable, pero sin relacionarlo directamente con el juego.
El Primer Ministro de Japón habla sobre Assassin’s Creed Shadows.
El debate surge en un contexto en el que Japón ha experimentado un aumento masivo de turismo tras la pandemia, con algunos visitantes dañando templos y sitios históricos. Aunque Ubisoft no ha hecho declaraciones oficiales, se espera que el parche 1 del juego haga que los objetos dentro de los templos sean indestructibles y reduzca o elimine los rastros de sangre en su interior.
Estos cambios podrían aplicarse únicamente en Japón, pero aún no hay confirmación oficial. Mientras tanto, la polémica ha servido para abrir el debate sobre el impacto cultural de los videojuegos en la percepción de la historia y la sociedad real.
Fuente: IGN