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Bambú, todo lo que debes saber de la planta de los mil usos

El bambú es una de las plantas de más rápido crecimiento del reino vegetal y una de las más usadas. El objetivo de este artículo es analizar la estructura de la planta de bambú y aclarar algunas de sus características físicas, necesarias para entender los posibles usos de la planta, considerada por muchos como una de las soluciones clave para facilitar la transición a una economía circular y sostenible.

Usado en América Latina como material de construcción en las zonas rurales, en África para el mobiliario y los instrumentos musicales, llevado a la mesa en China (país que aporta el 65% de las exportaciones mundiales) y en Indonesia usado por los artesanos desde los más pequeños accesorios de mobiliario hasta bellas arquitecturas, el bambú, gracias a su flexibilidad y resistencia, se ha ganado con razón el título de «planta de los mil usos».

El bambú no es un árbol.

Para entender mejor las características del bambú, es necesario conocer la estructura de la planta. El bambú no es un árbol, sino una hierba. Descubierta por primera vez por el botánico alemán Charles Kunth en 1815, es una hierba «leñosa», y éstas son sus principales diferencias con cualquier árbol:

  • El culmo, o la llamada «caña», no está protegido externamente por una corteza, sino por grandes hojas caulinares que crecen en los nudos y se caen después de la primera fase de crecimiento.
  • A diferencia de un árbol, el bambú no crece en diámetro y alcanza la altura adulta en una sola temporada: no hay cambium en las paredes del culmo, una capa de células que estimula el crecimiento del tronco en los árboles.
  • El bambú no está protegido externamente por una corteza.

Taxonomía y distribución geográfica del bambú

Según los estudios taxonómicos realizados hasta ahora, existen más de unas 1.600 especies de bambú divididas en 121 géneros, de los cuales 25 son herbáceos y 96 leñosos. A excepción de Europa y la Antártida, donde no hay especies autóctonas, la planta de bambú prospera en zonas tropicales, subtropicales y templadas, con la siguiente distribución: 60% en Asia y Oceanía, el 30% en las Américas, 3% en África.

A continuación se ofrecen algunos datos interesantes sobre la propagación del bambú en el mundo, que demuestran su origen ancestral y su resistencia:

  • 14 millones de hectáreas es la superficie cubierta por el bambú.
  • 600 mil hectáreas es la extensión del mayor bosque natural de bambú de Brasil, Perú y Bolivia.
  • En 2005 se cultivaron 361 hectáreas de tierra con bambú, según un estudio de la FAO.
  • 4000 m es la mayor altitud registrada en la que crece el bambú, y el nivel del mar es la menor.
  • El bambú crece tanto en bosques tropicales cálidos como en bosques templados, tolera temperaturas extremas de hasta -20 °C y abundantes precipitaciones anuales de 800 a 1200 mm.

La estructura de la planta de bambú

Para entender las características del bambú y los usos potenciales de la planta, es necesario comprender la estructura de la planta de bambú y profundizar en su sistema biológico, una combinación de elementos individuales que crecen desde el suelo y alcanzan, en algunas especies, una altura máxima de 30 metros en un periodo de entre 6 y 9 meses.

Los principales componentes morfológicos de la planta de bambú son:

  • Rizoma: la estructura subterránea de soporte de la planta.
  • Culmo – tallo aéreo que se desarrolla a partir del rizoma, formado por el cuello, los nudos y los entrenudos.
  • Ramas – complemento que crece por encima de las líneas nodales, sosteniendo el follaje.
  • Follaje – responsable de los procesos fisiológicos de la planta.
  • Hojas caulinares – protege el crecimiento de los tallos durante los primeros 6-7 meses.
  • Epidermis y zona fibro-vascular – conforman la estructura fuerte del culmo.

Rizoma.

El rizoma es un complejo de tallos subterráneos que crece a una profundidad de no más de un metro y tiene la tarea vital de controlar la reproducción y la salud del bambú. Esta red no debe confundirse con el sistema radicular de la planta, que está formado por un conjunto de pequeños filamentos que nacen de los propios rizomas y alimentan a la planta absorbiendo los nutrientes del suelo.

Hay tres tipos de rizomas:

  • Leptomorfo, en el que el rizoma se desarrolla horizontalmente y los brotes de bambú aparecen a una distancia fija entre sí, típico de los climas subtropicales y templados.
  • Paquímorfo, en el que un rizoma se origina a partir del anterior, típico de los climas tropicales y subtropicales;
  • Mixta, que crece combinando las formas leptomorfas y paquimorfas dando lugar a un grupo denso o a una fila espaciada de tallos. Más bien raro, el género Guadua es un ejemplo notable con rizomas mixtos.

Tallo.

El culmo es el tallo de la planta de bambú. A diferencia de muchas otras especies de plantas, el brote del bambú tiene un diámetro similar al del tallo adulto. Los tallos son el resultado de un crecimiento rápido y constante de brotes que alcanzan su altura final en un tiempo récord de hasta un año. Durante el crecimiento, la sección transversal del tallo se mantiene constante, mientras que gana en dureza a través del proceso de lignificación. Este proceso proporciona estabilidad al tallo al hacer que sus paredes exteriores sean leñosas.

El cuello es la parte inferior del tallo; conecta el rizoma con el tallo y asegura la estabilidad de la planta. Los nodos caracterizan el culmen del bambú y su crecimiento. Externamente pueden verse como cicatrices dejadas por las hojas que protegen el brote durante la fase inicial de crecimiento; internamente corresponden a los puntos donde se desarrollan los diafragmas, discos que interrumpen la longitud del culmo y lo endurecen. Los entrenudos son las porciones del tallo entre los nudos, donde se encuentran las fibras de bambú. La observación de la longitud de los entrenudos es uno de los criterios para diferenciar las especies.

Ramas y follaje.

La observación de las ramas de la planta también ayuda a comprender las características de la planta de bambú: cada rama que crece del tallo corresponde a un año de la vida de la planta. Además, las ramas, que brotan de los nudos y crecen alternativamente en direcciones opuestas, pueden dar lugar a una nueva planta si se trasplantan al suelo.

Las hojas tienen, como en cualquier otra planta, la función de proporcionar nutrición mediante el proceso de fotosíntesis, transformando la energía luminosa en energía química. Debido a la considerable altura y a los densos racimos de bambúes adultos, las hojas tienden a concentrarse en la parte superior del culmo, para recibir la mayor cantidad de luz posible. Como protección contra el calor y los insectos, las hojas emplean una gruesa capa de silicona.

Hoja.

La hoja caulinar es una de las características especiales que diferencian al bambú de un árbol. Cubierto de pelos hirsutos, crece en los nudos y endurece el joven culmo, tras lo cual comienza a caer gradualmente.

Epidermis y zona fibro-vascular.

Cuando se corta un culmo horizontalmente, es posible observar cómo la sección se diferencia en una capa exterior, la epidermis, y una capa interior, la zona fibrovascular. La composición consiste en fibras de celulosa (40%), fibras vasculares (10%) y tejido parenquimatoso (50%).

La pared exterior está compuesta por una fina capa de silicona de unos 0,25 mm que protege el tallo; en el interior, la zona fibrovascular está compuesta por fibras con una mayor distribución hacia el exterior, donde son más necesarias para absorber las tensiones externas.

La combinación de estas dos capas ricas en silicio garantiza el crecimiento y la supervivencia del bambú incluso en entornos difíciles, lo que permite identificarlo como un verdadero material compuesto brillantemente diseñado por la madre naturaleza.

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